Monday, June 3, 2019

Lenin duerme, Marx susurra: Proletarios uníos.





“-Nikita: “Tambièn nos parecemos al Creador, que duerme con un ojo abierto…
y el fusil al hombre. Al menor asomo de rebelión: pin, pan, pun!

-Orlof: El partido ha hecho tambièn las cosas que no tiene necesidad de mantener
abierto ninguno de los dos ojos… Me extraña sobremanera que el camarada Nikita,
comunista de pies a cabeza, plantee la posibilidad de una rebelión armada.”
                                                                                                   Los siervos. – Virgilio Piñera.

   
  El escritor austríaco Jean Amèry, sobreviviente del Holocausto, escribió sobre los horrores a que fueron sometidos los judíos en el campamento de Auschwitz, donde èl fue torturado; una de las torturas era ser suspendido desde el techo y dejado así por un tiempo. Esta tortura es parecida a una de las tantas que los excarcelados de la actual dictadura en Nicaragua denuncian haber sufrido. Jean afirmaba que aún si se sobreviviera a las torturas ellas no cesarían; èl se suicida en 1978. En uno de sus libros anota:

 "Del techo abovedado cuelga una cadena enrollada y en su extremo tiene un grueso garfio que llegaba al grillo que mantenía mis manos atadas a la espalda. Uno era levantado hasta un metro de distancia y, en estas condiciones, con un poco de fuerza muscular, podía mantener una posición oblicua. Algunos minutos más tarde, cuando se te agota la fuerza, cuando el sudor comienza a aparecer en la frente y los labios y respiras con dificultad, ya no estás en condiciones de responder a ninguna pregunta: ¿direcciones? ¿cómplices? ¿lugares de encuentro? Apenas si puedes escuchar lo que te dicen… Torturar, del latín “torquere”, torcer. Una etimología de lo más instructiva."

 Sobre las secuelas de las torturas el escritor Antonio Muñoz Molina, en su libro Sefarad, relata sobre Jean Amèry: 

" Dice que en el momento que uno empieza a ser torturado se rompempará siempre su pacto con los demás hombres, y aunque se salve y quede libre y siga viviendo muchos años la tortura nunca cesará, y ya no podrá mirar a los ojos a nadie, ni confiar en nadie, ni dejar de preguntarse, delante de un desconocido, si es o ha sido un torturador, si le costaría mucho serlo, y si una vecina anciana y educada le dice buenos días al cruzárselo por la escalera piensa que esa misma anciana amable pudo haber denunciado a la Gestapo a su vecino judío, o mirado hacia otra parte cuando a su vecino lo arrastraban escaleras abajo, o gritando Heil Hitler hasta enroquecer al paso de los soldados alemanes." 

  Los pueblos que han sufrido bajo totalitarismos tales como el nazismo y el stalinismo, aún guardan terribles secretos de esos años. Esos règimenes lograron calar tanto, aterrorizar tanto a sus pueblos, censurando cualquier crítica, imponiendo así un prolongado y a veces aparente silencio, hasta que la generación que sufrió esos infiernos va desapareciendo mientras en el futuro se avizora una nueva generación que alzará su voz; y entonces salen a luz pública las obras de escritores que tetimonian el sufrimiento vivido.  Esto es lo que sucedió con la extinta Unión Soviètica y el resto de países que siguieron sus pasos. 

  Sobre los millones de víctimas del stalinismo, sólo empecè a saber en toda su cruel dimensión despuès de haber vivido en 1984-5 en Moscú.  Recuerdo que antes de viajar a Rusia, a inicios de los 80’s leía en la revista Sputnik que llegaba a Nicaragua, con idiota admiración la propaganda comunista que pintaba el paraíso soviètico; un paraíso que contrastaba con la realidad narrada en obras como "Gulag" del autor Solzhenitsyn (que yo desconocía entonces), sobre los campamentos de trabajos forzados, campamentos bendecidos hasta por el mismo escritor Máximo Gorki. Sobre este hecho de imponer silencio a las víctimas, en espera de que el cansancio y la rutina despuès de un tiempo fabrique una aparente normalidad, yo anotaba en mi escrito Atando cabos sueltos entre totalitarismos: "De tal forma que la Impunidad fue siempre un refugio y un estímulo para viejos y nuevos políticos corruptos del sandinismo y aliados de otros partidos. Aquella impunidad de los años 80's y 90's fue  un caldo para los crímenes de la actual dictadura orteguista en el poder.https://ottoaguilar.blogspot.com/2019/01/atando-cabos-sueltos-entre-socialismos.html

  El nuevo zar Putín, figura en ciertos períodos en encuestas dentro de Rusia con cierta popularidad, ya no se diga el resurgimiento de la popularidad de Stalin; algo similar sucede con el resurgimiento de neonazis y lo peor, hasta neonazis homosexuales en Alemania. Para muchos rusos es incómodo hablar de esos terribles días, lo cual prefieren evitar, para muchos Stalin fue el líder que derrotó al fascismo. La desclasificación de documentos como los archivos de la KGB, despuès de que cae el comunismo en la Unión soviètica en 1990, mostró otra cruel realidad que ya era denunciada en tiempos de Stalin. Esta arriesgada forma de denuncia anónima, llamada Samizdat, circulaba como escritos copiados a manos, de autores que habían sobrevivido a los terribles campamentos de trabajos forzados.  En ese período muchos intelectuales de otros países, solidarios con la revolución bolchevique, cerraban filas defendièndola a ciegas; entre esos escritores estaba el escritor francès Andrè Gide, el cual despuès quizás de su primer viaje a Unión soviètica, se desengañó. Luego denunció en su libro el verdadero rostro represivo de los Soviets. Similar situación es la de muchos que a diferencia de Andrè Gide, actualmente siguen creyendo ciegamente en el Sandinismo que devino en Orteguismo en la actual dictadura en Nicaragua.

  Antes del estallido de las protestas cívicas en Nicaragua en Abril de 2018, estando en Nicaragua le comentaba a un amigo de que Putin era un corrupto y dictador igual a Daniel Ortega; la reacción del amigo fue la de siempre: negarlo y defender a ambos, para evitar terminar ofendièndonos, peor aún quizás terminar con la amistad, volteamos la página. Con este amigo estuve en 1982-3 en el mismo batallón de reserva, enfrentando en las montañas del norte del país a la contrarrevolución financiada por Ronal Reagan, igualmente estuvimos estudiando en la extinta Unión Soviètica. Mi amigo logró graduarse despuès de siete años, estudiando en ese período en que el Glasnost comenzaba a derretir el frío y cruel comunismo soviètico. En cambio mi deportación de la extinta Unión Soviètica en 1985, (lo cual narro en:  https://ottoaguilar.blogspot.com/2012/08/el-fantasma-de-la-estacion-del-tren.html  cortó de tajo mi carrera de pintor.  Al regresar a Nicaragua en esos años viví algo que mi amigo no vivió por estar en la ex Unión Soviètica: la metamorfosis o el desenmascaramiento revolucionario Sandinista, la corrupción del Sandinismo devenido en Orteguismo que culmina con la pèrdida del gobierno en elecciones en 1990, (el mismo año en que desaparecía la Unión soviètica) y, para cerrar con broche de oro, con la Piñata (saqueo al erario).

  En el año 2011 tuve la oportunidad de viajar a Rusia, 26 años despuès de mi deportación de la extinta Unión Soviètica, ya Rusia era otro país. Recorrí los viejos lugares de Moscú, los cuales pensaba nunca más volvería ver; allí estaban de nuevo ante mis ojos la Plaza Roja donde aún dormita la momia de Lenin, al cual seguramente desde el monumento de granito de Marx ubicado cerca del teatro Bolshoi, le llega el murmullo de  “Proletarios del mundo, uníos.”

Otto Aguilar
Berkeley - 3 de Junio de 2019

Fotos: Izquierda: Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja 
Derecha: Monumento a Carlos Marx. - Fotos de 2011


 
 

 

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