Thursday, September 1, 2011

Antes y ahora.


“el eterno reloj de arena de la existencia,
será vuelto de nuevo y con èl tú, polvo del polvo…”
“… el río siempre refluye sobre sí mismo, y
os embarcáis en el mismo río, vosotros, que
tambièn sois los mismos…”
Federico Nietzsche

   “Antes y ahora“, una paradoja que nos reta a sacar conclusiones dialècticas, excluyentes?, como síntesis de evoluciones o involuciones?. Cada crisis social amerita su solución en el juego de las contradicciones. Lo injusto provocará su contraparte y en esa lucha de contrarios, uno de los dos al final prevalecerá, cual?., lo justo?… “Antes y ahora“, parece ser el lema de una lógica evolución en cualquier desarrollo social, una supuesta superación a algo mejor o superior? … no siempre?, claro!,  eso depende del curso que tomó la solución de ese mal, pensará alguno… o dependenderá desde el ángulo o de la cúspide desde donde se contemple. Siempre habrá una visión microscópica y otra macroscópica, depende desde donde veamos el problema o las paradojas.

   Considerando que el tiempo es una ilusión… tan real que en mis más de medio siglo de vivir girando junto con el planeta y al ritmo de sus caóticos acontecimientos, concluiríamos que me han hecho ser una persona más optimista de lo que fuí antes, en mi aventurera y romántica juventud?, ilusorio verdad?… quizás acertado sería decir: ni optimista ni pesimista, entonces què? . Y que opinaría mi supuesto hermano gemelo (el cual parecería fisicamente quizás 20 años más joven que yo), al regresar ahora al planeta, quizás unos treinta o más años despuès de gravitar en algún lugar del infinito espacio y, desde su punto ahistórico flotando en alguna nave haber contemplado sin inmutarse, los acontecimientos que yo su hermano gemelo viví en mi convulsionado país Nicaragua, y en nuestro peripatètico planeta?. Cabría en su mente, la idea de optimismo o pesimismo en cuanto a un futuro?, o simplemente en cuanto a la historia apreciada desde lejos, como tal?. Asumir el ser optimista o pesimista, tendría que ser el resultado de haberse involucrado en un proceso, en algún acontecimiento de los que han convulsionado nuestro planeta. Quizás èl sería como el extranjero que llega por primera vez a una ciudad, cuyo promisorio pasado comunista ya  muerto, parecía imperecedero, inmutable. El, como turista, sin inmutarse contemplaría tanto la estatua de Lenin, eregida  en la ciudad cercana a Moscú, Noginsky, inmediatamente despuès del fallecimiento del “indiscutible” lider, que desde su pedestal señala a la ciudad un futuro esplendoroso, (depositado en las manos del fèrreo estalinismo ) y, caminando un poco más en el otro extremo del parque, este mismo turista se encontraría con otro monumento, el de la zarina Catalina II, amante de la artes y tambièn de los guapos mozos. Quizás nuestro turista haya leído un poco sobre la lucha contra el zarismo, quizás sepa de algunas interpretaciones tanto anticomunistas como comunistas de la historia soviètica y, a partir de allí haya sacado su propia conclusión. Pero en ese mismo espacio que el recorre ahora, sus pasos de curioso turista pisarán las huellas, los pasos del ayer, tanto de los soldados bolcheviques en la lucha contra el zarismo, así como las huellas de desterrados excomunistas o de disidentes perseguidos a muerte por el estalinismo.

   "Ahora", un joven en Nicaragua, concluiría que en la lucha política que los jóvenes actualmente llevan contra lo que consideran injusto en el gobierno que les desgobierna, hay que protestar luchando a pesar de las represiones y, claro no cabe al respecto la menor duda!, no cabe más que luchar para buscar la solución de esta injusticia, y esta paradoja trae consigo su solución, quizás… quizás como yo creí en mi romántica juventud. Pero esa injusticia social no es ni la primera ni será la última en la triste historia de la política criolla
nicaragüense, la cual claro, para alguien que la haya vivido y la haya recorrido sin ojos de cómodo turista, no tendrá del todo una visión optimista en la solución de la crisis, lo que no significa no estar de acuerdo en lo justo y necesario de tal lucha.

   A sabiendas que el “ahora” que creemos, comienza plagado de promesas, lleva en su vientre el “antes” contra el cual luchamos, el “Antes y el ahora” siempre será nuestra referencia, nuestra tabla de valores entre los cuales fluctuaremos, a la hora de las soluciones de tantas paradojas!, de tantas contradicciones en nuestro caótico e irreconciliable mundo!… sabiendo que siempre seremos inevitablemente el polvo del polvo en el reloj de arena de Nietzsche dando vueltas eternamente.

Otto Aguilar- 1/sept/-2011