Tuesday, November 12, 2019

Haraquiri a lo Misshima.




  En el libro titulado “Confesiones de una máscara”, el escritor japonès Yukio Misshima,  entre varias de sus confesiones, relata su excitación ante la imagen de un San Sebastián, del artista Guido Reni:
   
  “En el cuerpo del joven – que recordaba el de Antinoo, el amado de Adriano, cuya belleza tantas veces ha inmortalizado la escultura: no se veían rastros del duro vivir o de la decrepitud que en tantas representaciones de santos se veía. Contrariamente, en aquel cuerpo sólo había  juventud primaveral, luz, belleza y placer…
  Aquel día, en el instante en que mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Se me levantó la sangre, y se me hincharon las ingles, como al impulso de la ira… Mis manos, de forma totalmente inconsciente, iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, rápido el paso, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló, y trajo consigo una cegadora embriaguez…
Esta fue mi primera eyaculación. Y tambièn fue el principio, torpe y totalmente imprevisto, de mi “vicio”.  (Interesante coincidencia es es que Hirschfeld coloque los “cuadros de San Sebastián en primera fila entre las obras de arte que producen especial placer al invertido”.  Esta observación de Hirschfeld nos conduce fácilmente a aventurar que en la inmensa mayoría de los casos de inversión, en especial la inversión congènita, los impulsos invertidos y los sádicos se encuentran inextricablemente mezclados.)"
   
  En 1995 realicè un dibujo a tiza pastel inspirado en Misshima. Algunos meses despuès de exhibirlo en una galería de San Francisco, inconforme con el dibujo, lo cortè en dos y destruí la parte superior. De este inmolado dibujo, sobrevivió  sólo la parte de abajo y un print digital, el cual por un tiempo colgaba de las paredes de una casa en Granada, Nicaragua; tal copia, según su coleccionista, le fue robada. Cualquiera diría que este gesto de destruir mi dibujo “Homenaje a Misshima”, fuera un premeditado “performance de Haraquiri sadomasoquista”, similar al trágico final del mismo escritor, el cual se suicida en la cumbre de su fama literaria a sus 45 años de edad, bajo el ritual del Haraquiri, rito de honorable tradición Samurai.  Tal ritual consiste en clavarse una daga en el abdomen y cruzarla de un lado a otro abrièndose las entrañas, luego el padrino de la ceremonia, debe proceder a decapitar cuando el torso se ha doblegado. En el caso de Misshima, su amigo  Morita, tuvo que asestar dos o tres golpes para lograr decapitarlo.
   
  Confesisones de una máscara, es una novela autobiográfica; en ella el autor va escudriñándose y desenmascarándose, en esas etapas de formación de la personalidad: niñez,  adolescencia y juventud.  Inicia relatando su relación con su  posesiva abuela, de la cual dice: a mis primeros años tenía una novia posesiva de más de 70 años de edad. 

  Misshima tuvo esposa, así como amantes. Visitó Nueva York; en una entrevista realizada en esa comsmopólita ciudad aparece con la típica chaqueta de cuero que usan los sadomasoquistas, practicantes del sexo rudo. Allí asistó a los clubs y a los saunas de homosexuales, quizás los mismos saunas que visitara el afamado bailarín escapado de la Unión Soviètica, Nureyev. 
   
  Su suicidio no es debido a frustración por una vida en el closet, (vida homosexual la cual escudriñó, gozó y dejó plasmada en su obra), sino que parece ser debido a sus ideas tradicionales, enmarcadas alrededor del culto al viejo Japón y a su emperador; la pèrdida de los valores tradicionales del Japón le causaban hondo malestar.  Cualquiera que haya sido la razón del suicidio, dejó una obra con un profundo e inteligente análisis sicológico, (escrito con el filoso escalpelo del cirujano), de lo que subyace bajo la máscara que muchos se resignan a llevar inescrutable hasta el final de sus días.
 

Otto Aguilar – Berkeley 11 de Nov. de 2019

Dibujo “Homenaje a Misshima” – Tiza pastel/papel - 1995

Friday, November 1, 2019

Laberintos del Hermitage.


  En el año 2011 regresè a Rusia, despuès de 26 años de haber estado allí cuando aún se llamaba Unión Soviètica. Rusia es ahora otro país, que mantiene sus tradiciones y su religión ortodoxa, y cierta nostalgia (en viejos rusos) por ese pasado soviètico; una Rusia con lujosos edificios modernos a la par de viejas catedrales medievales, con nuevos millonarios, magnates cuyas fortunas provienen de su corrupto pasado con la elite soviètica, asociados ahora con el nuevo zar, Putín; oligarcas que se aprovecharon de la privatización, al caer el comunismo, comprando o quedándose con propiedades o compañias del estado, similar a lo sucedido en Nicaragua cuando cae el Sandinismo en 1990. Igual que en Nicaragua, por un lado ves la opulencia de residencias de los viejos y los nuevos ricos ex funcionarios corruptos, y por otro lado ves la pobreza, los mendigos, los viejos ex hèroes de guerra, o trabajadores , languideciendo con miserables pensiones. o sueldos de hambre.

  Allí estaba la Plaza roja, que recorrí tantas veces!, plaza donde la momia de Lenin permanece aún como símbolo de una "momificada y cruel historia", el recuerdo de quien iniciara aquella revolución que terminó en los campos de concentración, en el Gulag, en las ejecuciones, en las deportaciones, en el exilio, en las hambrunas fabricadas. Aquella revolución bolchevique devoró a sus hijos, igual que había sucedido antes con la revolución Francesa, sucedió igual con todas las revoluciones que le siguieron a la de los bolcheviques, incluyendo la revolución nicaragüense.

  Al respecto, conversaba con un amigo:

  - Ahora que mencionas a Voltaire, recuerdo que èl igual que Diderot, mantuvo fluida correspondencia con la zarina Catalina la grande, y se me hace extraño que este gran humanista, este filósofo haya mantenido una amistad con la zarina, una dèspota según sus críticos, o una mujer inteligente, astuta, compulsiva coleccionista de arte y, de muchos amantes rusos. Voltaire, en su cuento Zadig, en el cual se retrata, nos pinta el mundo tal como lo concibe el filósofo ya maduro, desengañado de cualquier idílio sobre la humanidad, una humanidad cruel, víctima y victimaria a la vez.

  - A propósito de la zarina, contame de tu último viaje a Rusia. Contame sobre el Hermitage, el palacio de invierno de los zares y la historia esa de la silla de caoba nicaragüense donde la zarina tenía su orgasmo con su amante de turno, entiendo que hay un salón donde sus lances sexuales se llevaban a cabo, donde hay murales , decoraciones eróticas, que viste allí?

  - No ví esa silla, pero leí que en efecto existió. El museo Hermitage, que fue el palacio de los zares, está atestado de obras de arte, es tarea de varios días verlo todo. Catalina adquirió colecciones completas del mejor arte europeo de todos los siglos, así como bibliotecas de eminentes filósofos tales como la de su amigo Voltaire y la de Dideror.

  - Que pensaría Catalina la grande, amante de las artes y de los hombres guapos, sobre los homosexuales?

  - Habría que indagar en su abundante correspondencia entre sus amigos como Voltaire, un filósofo muy liberal, es probable que ella conociera algo de la bisexulidad del príncipe padre del primer zar de Rusia Iván el terrible, el cual igual que su padre, fue bisexual, sin embargo esto no le impedía ordenar la ejecución de un cortesano acusado de haber participado en orgías homosexuales. De igual manera la zarina Catalina, quizá sabía de la bisexualidad ocasional del zar Peter I, el artífice de la bella ciudad de San Petersburgo. En la cultura rusa hay vidas dramáticas de artistas que despuès de autocensurar su sexualidad, terminaron suicidándose, como el escritor de Las almas muertas, Gogol, el cual sometièndose al fanatismo de un padre quemó la segunda parte de su obra maestra Las almas muertas, y se somete a ayuno y penitencias que lo condujeron a la muerte; o como el caso del compositor Tchaikovsky. Hubo un período donde la tolerancia sexual era un poco más abierta, más aceptable, fue el llamado Período Plata, donde artistas y escritores como Zinaida Grippious, escribieron obras de explícito tema homosexual, sobre el fotógrafo Wilhelm Von Gloeden y sus sensuales fotos de efebos al estilo del amor griego. Despuès la revolución bolchevique de 1917, se revertió esta apertura sexual y se tildó de desviación tanto sexual como ideológica a la homosexualidad. Máximo Gorky, el escritor que a pesar de sus criticas a las arbitrariedades, a la represión del recièn iniciado proceso revolucionario, despuès regresa asimilado al bolchevismo y se convierte en el escritor de la propaganda de la literatura del realismo socialista en la Rusia comunista, es un caso complejo, muy paradójico. Gorky en un discurso homofóbico, afirmaba que acabando a la homosexualidad se combatía al capitalismo. Establecido en Rusia despuès despuès de su autoexilio, Gorky escribiría el articulo Solovki, donde hacía apología y pintaba un cuadro idílico de los primeros campamentos de trabajos forzados. De igual manera hará lo mismo despuès de su visita a la construcción del canal en el mar Báltico, bajo las órdenes de Stalin. Gorky, ya viejo y enfermo, caería víctima tambièn bajo la paranoia de Stalin quien ordena a los doctores administrar medicamento que aceleraría el final del escritor.

   - Hay en la historia de las revoluciones latinoamericanas que sucedieron despuès de la de Rusia, casos similares al del escritor Gorky?

  - En la revolución sandinista en la Nicaragua de los años 80's, hay casos parecidos al de Gorky, porque coquetear con el poder es muy productivo. Tanto en Cuba como en Nicaragua, han habido escritores (igual que pintores, etc) que se pavonearon con la elite sandinista, mientras que otros optaron por apartarse aunque esto significara enclaustramiento, la no publicación de sus obras, la muerte civil. En el caso de la revolución cubana, encontrás a escritores de la elite que gozaron de los privilegios que da coquetearle al poder. Del escritor nobel de literatura, Gabriel García Márquez,   íntimo amigo de Fidel Castro, se dice que abogó ante èste por algunos escritores caídos en desgracia, igual se dice que hizo Gorky por escritores disidentes ante Stalin. Por otro lado encontrás a muchos de los escritores cubanos tildados de disidentes, los cuales pasaron desapercibidos, enclaustrados, marginados de las editoriales oficialistas, apartados como parias como el caso de Lezama Lima, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, tanto por diferencias políticas con el règimen castrista así como por sus preferencias sexuales.

Otto Aguilar
(Párrafos de : Laberintos del Hermitage)
(Foto; Hermitage, San Petersburgo - 2011)

Thursday, October 17, 2019

El barrio Boer, la abuela y el sapo.


  Entre los vecinos del viejo barrio Boer de Managua, había uno al cual llamaban sapo, por su voluminosa forma de batracio sin cuello. El sapo era como todos los sapos escandalosos en sus croars nocturnos; sus vociferaciones se escuchaban por las noches, al calor del whisky que ingería en cantidades suficientes como para dar paliza a su esposa, quien llorando y gritando al final huía en medio de la noche, llevando a sus hijas gemelas por las vía de escape, la calle 7ma Avenida, la cual le llevaba a casa  de doña Margarita, abuela de Alberto. En una de esas ocasiones, cuando doña Margarita abrió la puerta, para dar auxilio a la pobre mujer, èl vió horrorizado los hematomas en el rostro compungido de la esposa del sapo. Ese rostro que le recordaba el de la virgen La Dolorosa de la iglesia de San Josè, casi desaparecía entre el cabello desgreñado de la adolorida mujer. La dolorosa del Boer, levitando, cargaba a una de sus hijas desmayada. El sapo, un doctor en aquellos años del somocismo era el director del Snem. Un doctor más que "respetable", temido ante los empleados del Snem, un doctor que por las noches se convertía en un sapo violento, desvelando al vecindario con su croar y sus palizas a su desdichada mujer. Probablemente èl era uno de los tumores más malignos que aquellas casas vecinas del barrio Boer, albergaban.

   Por esa vía de escape de los calabozos-casas que albergaban tumores malignos como el del sapo, en la calle 7ma avenida pululaban seres libres escapados hacía tiempo de los calabozos de sus vidas. La Nachita y la Sebastiana, eran dos de esos seres del mundo raro, cuyas alas les llevaban levitando emperifollados por esas calles del Dios dizque más que misericordioso, juguetón, bromista y cruel, al cual la Nachita y la Sebastiana,a pesar de eso, le bailaban al ritmo de marimba en las fiestas patronales de Santo Domingo o del Toro venado. La Nachita, delgado y moreno, vendía carne asada en el mercado Boer . La Sebastiana que vendía refrescos, poseía unos bellos ojos color aquamarina como dos gemas cristalinas los cuales enmarcaba con marbellín negro que de vez en cuando le regalaban lágrimas negras provocadas por un mundo que le rechazaba; èl hubiera querido haber nacido mujer y haber parido hijos de ojos aquamarina como los suyos. Ambos, La Nachita y la Sebastiana, quizás hubieran hecho lo mismo que hizo la abuela de Alberto, auxiliar a la esposa del sapo; le hubieran curado sus hematomas y, tratando de convencerla de escapar de su martirio la hubieran maquillado y le hubieran prestado sus vestidos para huir con ellas.

   Alberto vio pasar por la calle a la Sebastiana, una mañana cuando se dirigía al colegio San Antonio, ella le pestañeó con aquellas sus dos gemas enmarcadas de negro marbellín. Probablemente èl quiso saber quièn era aquella avis rara, aquel pavo real, pero su timidez le ataron y cada quien siguió su camino. Las coordenadas de destinos que se bifurcan sin dejar más que efluvios de incertidumbre, son como señales no captadas en esos años de inexperiencia como los que atravesaba Alberto, un collegial y lazarillo de domingos de Iglesias con la abuela Margarita y la amiga de èsta, doña Rosa Erlinda, la cual era ciega. Por esa misma calle donde vió pasar a la Sebastiana, èl iba por las mañanas al colegio San Antonio y por las noches, los jueves del santísimo y los domingos a la iglesia San Josè. Aquellos eran tiempos cuando la vida le parecía segura, detenida en aquella rutina que languidecía y se alargaba en las calles de escapes, por donde esa misma vida libre como la de la Sebastiana y la de la Nachita se contoneaba de arriba abajo..

   Pero la vida no era estática como Alberto creía, y el Dios juguetón en quien no creía ya, le dió prueba de su existencia sacudiendo una noche de navidad aquel barrio Boer y a todos los demás barrios de Managua. Las casas de paredes altas y de adobe encopetadas con tejas de barro, no soportaron aquella temblorosa jugada y se desplomaron como fichas de dominó, exhibiendo desvergonzadamente sus tumores al amanecer. El tumor maligo del barrio Boer, el sapo Robleto, había sobrevivido. Algunos cadáveres rescatados, yacían cubiertos con sábanas, en aquella calle donde Alberto había jugado desde niño, esa calle que había recorrido con la abuela al regresar de misa de la iglesa de San Josè o de la basílica de San Antonio, saludando por las noches a su “respetables” vecinos, que veían sentados en sus sillas mecedoras en la acera de sus casas; la misma calle, donde quiso el destino se encontrara una vez rumbo al colegio, con la Sebastiana y sus ojos aquamarinas; esos ojos azules-verdes de una belleza nostálgica como los ojos de su misma abuela que esa fatídica noche del cataclismo se habían apagado para siempre. El sapo chequeó a doña Margarita, su vecina, la cual había alojado algunas noches a la esposa de èste, cuando huía de sus abusos. Ella había sido rescatada de los escombros y, daba la impresión de que dormía, pero las pupilas de doña Margarita le habían confirmado al sapo doctor, que nada se podía ya hacer. La abuela de Alberto había muerto, igual que había muerto su barrio Boer, igual que habían muerto más de diez mil personas aquella madrugada del terremoto en vísperas de navidad en la Managua de 1972.

  Otto Aguilar - 

  Berkeley 23/12/2016

 Foto tomada en la calle 11 de Julio - Barrio Boer en la vieja Managua.




Sunday, July 14, 2019

Desencanto en Monimbó


  El beso de Tita cortó de un tajo la noche de Rigoberto, el cual al abrir los ojos atónito vio muy de cerca flotando en la oscuridad del cuarto el delineado rostro de la osada muchacha, cuya sofocada respiración le indicaba la intensidad del deseo que èl le provocaba. Unas horas antes èl había regresado al puesto de mando despuès de realizar vigilancia nocturna. Varios combatientes dormían uno al lado del otro en el piso de una vieja casa en Monimbó. Tita igual que èl, era parte de los insurgentes que habían llegado de Managua a Masaya con el Repliegue. Para cualquier joven de su edad tal invitación en aquellos intensos y peligrosos días de la guerra, significaría un premio, pero para Rigoberto aquello lo dejaba en una incómoda situación al no saber como responder ante algo no deseado. Refugiado en su somnolencia disimuló volver a quedar dormido ante los asustados ojos de la frustrada muchacha. Al día siguiente la rutina de la guerra borró tal incidente, como si nada había sucedido entre los dos; de hecho no sucedió nada más que una fallida emboscada nocturna de seducción a un tímido Rigoberto en cuyo ser, refugiado en su aparente yo, se debatía la perenne angustia de ser o no ser.
  
  Despuès de lo sucedido con Tita èl recordaba otra situación similar , cuando un par de años antes de la insurreción final contra la dictadura somocista, había cedido ante el insistente coqueteo de la Soledad, una compañera de clases provista de hermosas y seductoras piernas que no escatimaba en mostrar a travès de su minifalda. Esas piernas a èl se le asemejaban fuertes tenazas capaces de triturar su esquelètico cuerpo. Para el resto de compañeros de clase era obvio que la Soledad había decidido llevarse a Rigoberto a la cama, algo que a èl le angustiaba y lo ponía en aprietos cuando maliciosamente ellos le preguntaban ¿Rigoberto, que le harías a la Soledad si se te desnudara?, èl sintièndose atrapado constestaba – Pues… la dibujaría!. Camuflajeado entre los arbustos de un cauce en Managua, Rigoberto se dio cita con la Soledad. Finjiendo estar encandilado de deseo como ella misma, Rigoberto sentía que se había embarcado en una penosa situación de la cual no saldría ileso, víctima tanto de las hermosas tenazas-piernas de la Soledad que ya empezaban a triturar las suyas, así como tambièn de su vulva húmeda y ardiente. La Soledad suspiraba, jadeaba, en cambio el pobre Rigoberto temblaba sin saber que hacer, donde poner las manos, donde besar, donde acariciar.
Nunca había estado con una muchacha, sólo con una prostituta vieja llamada La Masayita, cuando despuès del terremoto viviendo en el pueblito de San Ramón en Matagalpa, su hermano mayor le había llevado donde ella despuès de beber sus primeras cervezas, èl tenía entonces 15 años. Sentado en la cama de la Masayita y compadecido de aquella mujer que bien podría ser su madre ejerciendo antiquísima profesión, le preguntó que por què hacía aquello, ante lo cual ella sin aspavientos le dijo que se desnudara y que se dejara de entrevistas, que ella era una vieja en el oficio, una vieja por la cual habían pasado muchos y que èl no sería el último, tampoco el primer chavalo baboso que llegaba a preguntarle pendejadas a la hora del trabajo. Esa vez èl se quedó dormido sobre la Masayita, lo salvó su primera borracehera.
  
  Pero ahora se preguntaba, mientras se debatía en una lucha infructuosa con la Soledad, como saldría librado de ella sin dejarle dudas de su hombría?. Mientras buscaba algún pretexto, he allí que apareció en medio de su angustia un becat de la Guardia somocista. Mientras sufría entre aquellas tenazas-piernas de la Soledad, el vehículo de la guardia que realizaba recorrido por el sector, enfocó sus luces sobre el oscuro cauce. Entre asustado y maravillado Rigoberto rápidamente dijo a la Soledad - vestite y vámonos de aquí, si nos ven y nos agarran nos matan estos hijueputas!. Y cobijados por los arbustos, bañados en sudor los dos, medio vestidos, ella con larga cabellera alborotada como palmera azotada por viento, èl disumulando su nerviosa sonrisa de satisfacción como un ateo que quisiera creer en milagros, salieron con pasos de ganso en medio del cauce oscuro.
Pero esos días habían quedado ya lejanos en el tiempo, tambièn los frustrados intentos del beso de Tita que partió en dos su noche en Monimbó. Ahora era la muerte en cada combate la que le coqueteaba y las fauces de la Patria, las cuales se abrían constantemente para tragarse a los combatientes que caían día a día en aquella sangrienta guerra contra Somoza en el lluvioso Julio de 1979. Aunque Masaya había sido liberada por los sandinistas, todavía había un reducto de la guardia en el fortín del Coyotepe resistiendo.
  
  Desde lo alto del cerro del Coyotepe los guardias resistían incrédulos de que el final de la dictadura era inminente. El dictador y su elite empezaban a huír del país, mientras algunos guardias como los que permanecían en el Coyotepe seguían combatiendo; la opción de rendirse para esos guardias, quizás significaba para ellos su posible ejecución a manos de los insurrectos. La idílica vista de la ciudad de Masaya, desde esa privilegiada posición en el cerro, seguramente les había dado alguna vaga esperanza de que aquella fuera una escaramuza más de los revoltosos o piricuacos como ellos llamaban a los sandinistas y no el golpe final, el jaque mate a la dictadura. 

Otto Aguilar
Berkeley, 19 de Julio de 2017
Imagen: Deseancanto - lápiz carbón, tiza pastel/papel - 19 x 22" - 2009

Sunday, July 7, 2019

“Ecce homo”, lecturas, insomnios y el tren. - Hojas sueltas de un desdiario.




"Creo cada vez más que no hay
que juzgar a Dios por este mundo.
Es un estudio de èl poco acertado"
Van Gogh

                                                                         Berkeley, Nov./27/2013  -  4:00 am

   Sobre mi improvisado escritorio, un viejo mueble de madera de máquina de coser industrial, se apilan diferentes libros que me mantienen insomne en las madrugadas heladas de los últimos días del año 2013. Entre esos libros sobresalen: “Buried book” el cual trata sobre el descubrimiento del escrito más antiguo del cual se tenga conocimiento, titulado “Gilgamesh”,  le siguen:  “Ecce homo”  de Nietszche, una antología de Ezra Pound, “1984” de Orwell, “Solar dance” de Modris Eksteins.  Mi improvisado escritorio probablemente fue testigo de horas de esclavismo moderno de mujeres en la industria del vestuario, que dejó manos artríticas a las costureras y más millonarios a los dueños de las fábricas.
   
  En el libro de Ezra Pound se lee: “ Sólo el dinero es capaz de ser transmutado inmediatamente en cualquier forma de actividad; tal es el idioma del mito infame… El dinero no contiene energía. La moneda de media lira no crea el boleto, ni los cigarillos… Es por este acto de prestidigitación por lo que la humanidad ha sido atada de pies y manos y hasta la fecha no ha podido liberarse.”
    
  Gilgamesh, es uno de los libros –poema más antiquísimo!., que me acompaña estas madrugadas de insomnio. Este libro narra la historia del rey Gilgamesh, de Uruk, que siendo un tirano, termina como hèroe, despuès de la aventura en la que le acompaña su amigo Enkidu, (el cual era su amante, según algunos estudiosos). En la aventura Enkidu muere, y Gilgamesh le llora como si perdiese a su esposa; luego sigue en su búsqueda de la planta de la eternidad, eternidad la cual los dioses le han privado.
   
  En el pequeño apartamento ubicado bajo el mío, el vecino migrante salvadoreño, trabajador de la construcción, ronca fuerte como de costumbre, hasta que su alarma despertador le ordena dejar de roncar, para prepararse e irse a su diaria jornada de trabajo; mientras tanto su mujer que tambièn debe irse a su trabajo, ya ha iniciado sus diarias oraciones de agradecimiento y peticiones al Dios que les ha dado todo: trabajo, una camioneta y dinero para enviar a sus hijos que dejaron en El Salvador. En esos rezos los vecinos pronuncian palabras extrañas de supuestas lenguas muertas; rezos los cuales alternan con furtivos pedos y terminan en piadosos llantos. Llantos, que inevitablemente me recuerdan otros llantos y gemidos, que desde ese mismo apartamento de abajo se escuchaban cuando eran ocupados por anteriores inquilinos, los cuales eran gemidos de la mujer de un mexicano alcohólico y violento, cuando la forzaba a tener relaciones sexuales; a esto se le unía los ruidos de pailas muy temprano que el hombre hacía a propósito y, las constantes discusiones que terminaban en golpes, de sus hijos. El drama de esta mujer abusada y mi tortura terminó cuando la policía vino un día a llevarse preso al abusador. Pero luego me cayeron estos evangèlicos salvadoreños con sus rezos de noche y de madrugada, rezos con palabras en lenguas muertas y pedos. A partir de entonces empecè a usar tapones en los oídos para escapar al infierno que bajo mi piso se alojaba intermitente.
   
  En el libro “El aniticristo”  de Nietzsche leo: “En un tiempo Dios no tuvo más que su pueblo “elegido” (Israel). Luego, igual que su pueblo, llevó una existencia errante, y ya no se radicó en parte alguna, hasta que al fin gran cosmopólita, se encontraba bien en todas partes y tenía de su parte el “gran número”, a media humanidad. Más no por ser el Dios del “gran número” , el demócrata entre los dioses, llegó a ser un orgulloso Dios pagano; seguía siendo judío, el dios de todos los lugares y rincones oscuros, de todas las barriadas malsanas del mundo entero!... Su imperio es como antes un reino subterráneo, un hospital, un getto…” 
   
  En la ventana frente a la cual se encuetra mi escritorio, comienza a bosquejarse el mundo exterior. A lo lejos se escucha de nuevo el silbato del tren, el cual me saca de la lectura del libro de Nietzsche, El anticristo y, me dispongo a salir a correr en dirección hacia la bahía, allí por la estación donde acaba de pitar perezoso el tren que viene de recorrer largas distancias pasando por lejanas ciudades que nunca llegarè a conocer. Mientras corro contemplo a una luna rezagada y, pienso en los seres que desde la superficie lunar, probablemente en el pasado o en el presente, habrán hecho incontables veces lo mismo 
 que yo, sólo que ellos contemplando a la tierra.

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                                                                           Berkeley, Dic./4/2013  - 3:00 am

  Los vecinos evangèlicos que ocupan el pequeño apartamento bajo de mi piso, empiezan a orar como de costumbre, son las 3 de la madrugada. A lo lejos se oye el silbato del tren que pasa cerca de la estación de la marina de Berkeley.
  En el diario de Nietszche que ayer iniciè a leer, èl se queja de los ruidos que hacen los vecinos en los apartamentos contiguos:  “10 de Febrero. Primera noche… El vecino conversa horas y horas con la patrona. Hablan en voz baja; la patroan casi no se oye, lo que resulta aún más molesto. Mi actividad, literaria, que estaba en marcha desde hacía dos días, ha quedado interrumpida.  Quièn sabe por cuánto tiempo. Desesperación pura. ¿Ocurre lo mismo en todas las viviendas? ¿me esperan unos apuros tan ridículos y necesariamente aniquiladores con cualquier patrona, en cualquier ciudad?

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                                                                              Berkeley, Dic/5/2013 - 3:30 am

  Quièn iba a decirle a Vicent van Gogh, que su arte del cual no pudo vivir, pero realizó hasta el último momento aún en medio de su miseria, (miseria que apresuró su locura y su muerte), haría millonarios a los especuladores de las grandes subastas de arte, donde sus pinturas fueron a caer, pasando de mano en mano.  Hay una anècdota poco conocida sobre la obra de Van Gogh: el libro “Solar dance” de Modris Eksteins, trata de la mayor falsificación  de sus obras, vendidas como originales, a cargo de un bailarín homosexual de nombre Otto Wacker que se hacía pasar como como art dealer.  La injusticia y tragedia de  de Van Gogh muestra como el talento y el èxito comercial o fama no siempre van de la mano. Van Gogh, en unos de sus diariso escribió:
 
"Creo cada vez más que no hay
que juzgar a Dios por este mundo.
Es un estudio de èl poco acertado"
 

Otto Aguilar
Berkeley - 7 de Julio de 2019


Thursday, June 13, 2019

Saturno devora a sus hijos.


 “Pedir al Poder que reforme el Poder, que ingenuidad ! ”
                                                         Giordano Bruno

  
  Entre las denuncias hechas por activistas políticos excarcelados en Nicaragua, por la dictadura ortegamurillo el 11 de Junio de 2019, se evidencia el horror inquisitorial ha que fueron sometidos en su cautiverio de un año: extracción de uñas, abusos sexuales, quemas en sus sexos con cigarillos, golpizas mientras permanecían suspendidos cabeza abajo, aislamiento en celdas pequeñas y sin ventilación, amenzas de represión a sus hijos o familiares, simulacro de ejecución, etc, etc. Estas denuncias ya se venían escuchando por medio de sus familiares, escucharlas con detalles directamente a travès de las víctimas,  producen deseos de tomarse esas cárceles donde aún permanecen otros reos, como cuando el pueblo se tomó La Bastilla, en los álgidos días de la Revolución Francesa. Pero no estamos en Francia ni estamos en 1789 donde la guillotina pasó volando cabezas desde la de María Antonieta y el rey, pasando a miembros de la corte para llegar despuès hasta los mismos líderes de esa revolución, hecho al cual tambièn se refiere la expresión “Saturno devoró a sus hijos”. De hecho todas las revoluciones sin excepción, al final han terminado así: devorando a sus hijos, desde la revolución francesa pasando a la revolución rusa que dejó un saldo de 20 millones de víctimas. La revolución bolchevique marxista-leninista a la vez se convirtió en ejemplo a seguir con todas sus secuelas de horror, convirtiendo los medios de represión a sus disidentes, en el fin de la revolución. La persecución, torturas, muerte, exilio, deportación, trabajos forzados, hambrunas, sutituyeron el fin de las revoluciones, el ideal por el cual se había luchado: la construcción de una sociedad justa.
   
  Tambièn al escuchar a los excarcelados, y admirar su coraje, el valor de seguir (a pesar de esas torturas) en la lucha contra la dictadura de los ortegamurillos, se notan diferentes posiciones en cuanto a hacer justicia: por un lado están las actitudes claras y contundentes de llegar hasta las últimas consecuencias: pagar con su vida, incluso inmolarla sustentada o no  en la creencia de un Dios. Pero ese Dios para algunos de estos activistas (según declaraciones de una destacada periodista excarcelada) es misericordioso que hasta ama al dictador y, lo puede perdonar!. Posición èsta que difiere a otra activista, que sufrió extracción de uñás de sus pies mientras estuvo en las mazmorras de la cárcel de mujeres, para ella la justicia divina y del Puebo es clara e implacable y llegará, tarde o temprano a los dictadores y sus cómplices.
                                                                             
  A parte de que estos activistas excarcelados de la dictadura ortegamurillo en Nicaragua, son un ejemplo de lucha, ellos deben de estar claros que la justicia debe de ir más allá de cualquier fanatismo religioso o político en una nueva sociedad con un estado laico, porque ambos fanatismos (político y religioso) en sus extremos llegan a juntarse y parecerse mucho el uno al otro, si no miren como terminaron los dictadores de Nicaragua, sandinistas-socialistas-cristianos Daniel y Rosario: torturando y asesinando a su pueblo.

  Hay dos casos que la historia ilustra y registra con hechos: Bukharin, el “muchacho de oro de la revolución” le llamaba Lenin, fue el ideólogo del bolchevismo, miembro del politburó;  su visión crítica de los abusos, de los crímenes, su crítica a la desviación del Stalinismo de los principios de la revolución Rusa, tienen una gran semejanza con el caso del monje dominico y filósofo Giordano Bruno, el cual critica y fustiga los ritos, superticiones y la corrupción de la iglesia católica de su tiempo, por lo cual la Inquisición le condena a ocho años de cautiverio en las mazmorras del Castillo de San Angelo en Roma, donde es torturado por sus mismos hermanos monjes dominicos; despuès de esos ocho años es quemado vivo en la hoguera.

  Bruno es quemado vivo por la "Santa Inquisición", la cual más de 4 siglos despuès aún no ha rehabilitado a este filósofo y, Bukharin es ejecutado de un balazo en la cabeza despuès de un año de preso, por el Stalinismo marxista de Rusia. A pesar del terrible final de Bruno y Bukharin, a manos de dos fanatismos aparentementes opositores entre si (que en sus extremos se unen), ambos personajes llegan hasta nuestros días del S. XXI para recordarnos con sus escritos y ejemplo, que la historia se repite una y otra vez, que los crímenes se vuelven a cometer sobre todo cuando ignoramos esos crímenes que los fanatismos religiosos y políticos han querido ocultar o borrar.


Otto Aguilar
Berkeley 13/Junio/2019

Imagen: Bruno a la izquierda y Bujarín a la derecha.

Monday, June 3, 2019

Lenin duerme, Marx susurra: Proletarios uníos.





“-Nikita: “Tambièn nos parecemos al Creador, que duerme con un ojo abierto…
y el fusil al hombre. Al menor asomo de rebelión: pin, pan, pun!

-Orlof: El partido ha hecho tambièn las cosas que no tiene necesidad de mantener
abierto ninguno de los dos ojos… Me extraña sobremanera que el camarada Nikita,
comunista de pies a cabeza, plantee la posibilidad de una rebelión armada.”
                                                                                                   Los siervos. – Virgilio Piñera.

   
  El escritor austríaco Jean Amèry, sobreviviente del Holocausto, escribió sobre los horrores a que fueron sometidos los judíos en el campamento de Auschwitz, donde èl fue torturado; una de las torturas era ser suspendido desde el techo y dejado así por un tiempo. Esta tortura es parecida a una de las tantas que los excarcelados de la actual dictadura en Nicaragua denuncian haber sufrido. Jean afirmaba que aún si se sobreviviera a las torturas ellas no cesarían; èl se suicida en 1978. En uno de sus libros anota:

 "Del techo abovedado cuelga una cadena enrollada y en su extremo tiene un grueso garfio que llegaba al grillo que mantenía mis manos atadas a la espalda. Uno era levantado hasta un metro de distancia y, en estas condiciones, con un poco de fuerza muscular, podía mantener una posición oblicua. Algunos minutos más tarde, cuando se te agota la fuerza, cuando el sudor comienza a aparecer en la frente y los labios y respiras con dificultad, ya no estás en condiciones de responder a ninguna pregunta: ¿direcciones? ¿cómplices? ¿lugares de encuentro? Apenas si puedes escuchar lo que te dicen… Torturar, del latín “torquere”, torcer. Una etimología de lo más instructiva."

 Sobre las secuelas de las torturas el escritor Antonio Muñoz Molina, en su libro Sefarad, relata sobre Jean Amèry: 

" Dice que en el momento que uno empieza a ser torturado se romperá siempre su pacto con los demás hombres, y aunque se salve y quede libre y siga viviendo muchos años la tortura nunca cesará, y ya no podrá mirar a los ojos a nadie, ni confiar en nadie, ni dejar de preguntarse, delante de un desconocido, si es o ha sido un torturador, si le costaría mucho serlo, y si una vecina anciana y educada le dice buenos días al cruzárselo por la escalera piensa que esa misma anciana amable pudo haber denunciado a la Gestapo a su vecino judío, o mirado hacia otra parte cuando a su vecino lo arrastraban escaleras abajo, o gritando Heil Hitler hasta enroquecer al paso de los soldados alemanes." 

  Los pueblos que han sufrido bajo totalitarismos tales como el nazismo y el stalinismo, aún guardan terribles secretos de esos años. Esos règimenes lograron calar tanto, aterrorizar tanto a sus pueblos, censurando cualquier crítica, imponiendo así un prolongado y a veces aparente silencio, hasta que la generación que sufrió esos infiernos va desapareciendo mientras en el futuro se avizora una nueva generación que alzará su voz; y entonces salen a luz pública las obras de escritores que tetimonian el sufrimiento vivido.  Esto es lo que sucedió con la extinta Unión Soviètica y el resto de países que siguieron sus pasos. 

  Sobre los millones de víctimas del stalinismo, sólo empecè a saber en toda su cruel dimensión despuès de haber vivido en 1984-5 en Moscú.  Recuerdo que antes de viajar a Rusia, a inicios de los 80’s leía en la revista Sputnik que llegaba a Nicaragua, con idiota admiración la propaganda comunista que pintaba el paraíso soviètico; un paraíso que contrastaba con la realidad narrada en obras como "Gulag" del autor Solzhenitsyn (que yo desconocía entonces), sobre los campamentos de trabajos forzados, campamentos bendecidos hasta por el mismo escritor Máximo Gorki. Sobre este hecho de imponer silencio a las víctimas, en espera de que el cansancio y la rutina despuès de un tiempo fabrique una aparente normalidad, yo anotaba en mi escrito Atando cabos sueltos entre totalitarismos: "De tal forma que la Impunidad fue siempre un refugio y un estímulo para viejos y nuevos políticos corruptos del sandinismo y aliados de otros partidos. Aquella impunidad de los años 80's y 90's fue  un caldo para los crímenes de la actual dictadura orteguista en el poder.https://ottoaguilar.blogspot.com/2019/01/atando-cabos-sueltos-entre-socialismos.html

  El nuevo zar Putín, figura en ciertos períodos en encuestas dentro de Rusia con cierta popularidad, ya no se diga el resurgimiento de la popularidad de Stalin; algo similar sucede con el resurgimiento de neonazis y lo peor, hasta neonazis homosexuales en Alemania. Para muchos rusos es incómodo hablar de esos terribles días, lo cual prefieren evitar, para muchos Stalin fue el líder que derrotó al fascismo. La desclasificación de documentos como los archivos de la KGB, despuès de que cae el comunismo en la Unión soviètica en 1990, mostró otra cruel realidad que ya era denunciada en tiempos de Stalin. Esta arriesgada forma de denuncia anónima, llamada Samizdat, circulaba como escritos copiados a manos, de autores que habían sobrevivido a los terribles campamentos de trabajos forzados.  En ese período muchos intelectuales de otros países, solidarios con la revolución bolchevique, cerraban filas defendièndola a ciegas; entre esos escritores estaba el escritor francès Andrè Gide, el cual despuès quizás de su primer viaje a Unión soviètica, se desengañó. Luego denunció en su libro el verdadero rostro represivo de los Soviets. Similar situación es la de muchos que a diferencia de Andrè Gide, actualmente siguen creyendo ciegamente en el Sandinismo que devino en Orteguismo en la actual dictadura en Nicaragua.

  Antes del estallido de las protestas cívicas en Nicaragua en Abril de 2018, estando en Nicaragua le comentaba a un amigo de que Putin era un corrupto y dictador igual a Daniel Ortega; la reacción del amigo fue la de siempre: negarlo y defender a ambos, para evitar terminar ofendièndonos, peor aún quizás terminar con la amistad, volteamos la página. Con este amigo estuve en 1982-3 en el mismo batallón de reserva, enfrentando en las montañas del norte del país a la contrarrevolución financiada por Ronal Reagan, igualmente estuvimos estudiando en la extinta Unión Soviètica. Mi amigo logró graduarse despuès de siete años, estudiando en ese período en que el Glasnost comenzaba a derretir el frío y cruel comunismo soviètico. En cambio mi deportación de la extinta Unión Soviètica en 1985, (lo cual narro en:  https://ottoaguilar.blogspot.com/2012/08/el-fantasma-de-la-estacion-del-tren.html  cortó de tajo mi carrera de pintor.  Al regresar a Nicaragua en esos años viví algo que mi amigo no vivió por estar en la ex Unión Soviètica: la metamorfosis o el desenmascaramiento revolucionario Sandinista, la corrupción del Sandinismo devenido en Orteguismo que culmina con la pèrdida del gobierno en elecciones en 1990, (el mismo año en que desaparecía la Unión soviètica) y, para cerrar con broche de oro, con la Piñata (saqueo al erario).

  En el año 2011 tuve la oportunidad de viajar a Rusia, 26 años despuès de mi deportación de la extinta Unión Soviètica, ya Rusia era otro país. Recorrí los viejos lugares de Moscú, los cuales pensaba nunca más volvería ver; allí estaban de nuevo ante mis ojos la Plaza Roja donde aún dormita la momia de Lenin, al cual seguramente desde el monumento de granito de Marx ubicado cerca del teatro Bolshoi, le llega el murmullo de  “Proletarios del mundo, uníos.”

Otto Aguilar
Berkeley - 3 de Junio de 2019

Fotos: Izquierda: Mausoleo de Lenin en la Plaza Roja 
Derecha: Monumento a Carlos Marx. - Fotos de 2011