Monday, July 30, 2018

Contra la dictadura reciclada.




“dime ahora, carnicero
antes de que esto se convierta en una maldición
antes de que solo puedas suplicar por boca
de tumbas
ante los prisioneros renacidos de Africa...

Tambièn se te atraganta el corazón
cuando agarras los miembros exánimes
con las mismas manos que acariciarán los secretos
de tu mujer?..


Carta a un carnicero desde el extranjero - Breyten Breytenbach.

   
  La protesta de los universitarios de la UNAN que había llegado hasta la UCA, terminó con fuerte enfrentamiento lanzando piedras a la guardia somocista, frente al portón de dicha universidad.  Muchos estudiantes lograron huir, pero un grupo de ellos que se quedó rezagado cerca del bar El King, fueron capturados y obligados a recoger las piedras.  Los guardias amenazantes con sus fusiles, se habían ubicado a cierta distancia en zig zag a travès de la calle. Mientras Ricardo recogía piedras, se detuvo breve a visualizar una posible ruta de huída, en eso estaba cuando uno de los guardias que le vio le dejó ir dos riendazos con alambre para electricidad que crucificó su espalda encorvada. El se irguió con piedra en mano lo cual empeoró su situación con otros riendazos que le doblegaron.  Después de un rato de recoger piedras fue montado junto con 5 estudiantes más a un becat de la guardia, quizá con rumbo a la Loma de Tiscapa, hoy cárcel El Chipote. Al doblar por el semáforo donde quedaba Sears, actualmente Metrocentro, un guardia de los que les llevaban, se comunicó por radio para recibir la orden. Fue en ese momento cuando Ricardo pensó cual sería su destino final, junto con el resto de los estudiantes: terminar ejecutados a la orilla del lago de Managua, cerca del teatro Rubèn Darío. Para su sorpresa, como un milagro queriendo revertir su ateismo, fue liberado junto al resto de estudiantes.  Aquel milagro no le devolvió su fe católica, pero sí lo radicalizó más en la lucha contra la dictadura somocista.  
   
  Más de cuarenta años despuès de aquella protesta, a través de la pantalla de la computadora, atónito contempla repetirse aquel hecho frente a la Universidad Centroamericana, donde estudiantes de las universidades se enfrentaban a pedradas contra los antimotines de otra dictadura reciclada, la dictadura Ortega-murillo. Ricardo reconoce esa misma calle donde recibió aquellos riendazos, donde ahora ve a jóvenes corriendo y cargando a un herido, al cual al preguntarle su nombre,  les contestó - Alvaro... Alvaro Conrado. Lo ponen en el suelo para auxiliarlo mientras el adolescente dice - No puedo respirar, me duele. 
   
  Alvaro Conrado, estudiante de secundaria de 15 años, al cual por órdenes del régimen se le negó atención mèdica, fue impactado en la garganta por un francotirador cuando llevaba agua a los estudiantes universitarios que protestaban pacíficamente contra la dictadura orteguista. Alvaro es una de las primeras víctimas mortales de los  más de 450 asesinados en más de tres meses, por la salvaje represión del règimen del Carnicero de El Carmen, en Nicaragua. 

  El carnicero sin inmutarse quizá contemple la misma escena sangrienta tras el computador.  Alvaro Conrado, igual que el resto de jóvenes asesinados bajo sus órdenes, figuran ahora como terroristas o miembros de bandas delincuenciales; tal argumento calma cualquier indicio de arrepentimiento en el dictador.  

  Los "carniceros" como el carnicero de El Carmen no se inmutan por las masacres que ordenan, sólo cuando les llega su turno y aterrorizados contemplan su final.

 Otto Aguilar
7/30/2018

Foto de Alvaro Conrado cuando es auxiliado.

Saturday, July 14, 2018

Performance en el Palacio de la granja.

"Creo cada vez más que no hay
que juzgar a Dios por este mundo. 
Es un estudio de èl poco acertado." 
                                   Van Gogh 

"Ningún artista tolera lo real" 
                                  Nietzsche

  Saludar la revolución traicionada por la nueva dictadura orteguista,con una exposición de pintura, no es avalar la sangrienta represión y el genocidio del orteguismo?.  No creo que todos los artistas que exhiben en dicha exposición tengan igualmente nada que celebrar o saludar en el fondo de si mismos, al contrario se de algunos que han repudiado la sangrienta represión de la dictadura orteguista.  Entonces?.

  Entre esta lista de pintores incluso está el artista y escritor David Ocón, ya fallecido, el cual poseía una obra contestataria. La participación del resto de artistas ya sea con su consentimiento o no, suscita especulaciones en estos trágicos momentos donde el pueblo nicaragüense, sobre todo su juventud, es asesinada día a día por protestar pacíficamente en la lucha contra la dictadura Ortega-Murillo desde hace tres meses, con un saldo de más de 350 asesinados. Participar en esta exposición es como pretender que en Nicaragua no ha pasado nada!, como pretender que el genocidio perpetrado no está ya ante la vista del mundo, a travès de organismos internacionales que tratan de ayudar a poner punto final al genocidio, al sufrimiento del pueblo. Quizás las obras expuestas son contestarias?, quizás, pero no sería eso controversial cuando el règimen hace todo lo posible por negar sus crímenes?

  Sería interesante que hubieran invitado a esta exposición a la caravana multitudinaria del pueblo, la cual recorrió desde ayer por la noche y hoy 14 de Julio los barrios de Managua, tratando primero de ir a apoyar a los jóvenes encerrados y atacados con fusilería pesada, primero en la UNAN y luego en una iglesia donde buscaron refugio. Producto de esta gesta valiente y riesgosa de jóvenes que desde la media noche empezaron a recorrer las calles levantando al pueblo a unírseles para ir a apoyar a sus hermanos, fueron liberados durante el día más del centenar de estudiantes. Dos estudiantes murieron producto del cobarde ataque y otros resultaron heridos. Mientras la represión en otras ciudades del país, dejaba otro tanto de asesinados y heridos del pueblo en resistencia cívica.

  Es obvio que esta exposición de pintura tiene más carácter político que otra cosa, y que los artistas participantes invitados quizá se codearon con secuaces criminales del règimen, en una especie de "performance" en ese palacio nacional que hace más de cuatro dècadas fue escenario de la  Operación chanchera, en tiempos de lucha contra otra dictadura, la dictadura somocista.

Otto Aguilar
14 de Julio de 2018

Wednesday, July 11, 2018

FUERA ORTEGA!

  
  La resistencia cívica en Nicaragua contra la dictadura Ortega-Murillo es una lucha de un pueblo desarmado ejerciendo su derecho a la protesta contra un gobierno corrupto; es una lucha desigual donde la dictadura orteguista aferrada al poder, ha desatado una cacería sangrienta sobre el pueblo el cual le perdió el miedo al dictador.

  Para algunos adentro y fuera de Nicaragua, especialmente para los fanáticos, es difícil no sólo entender sino aceptar, como el gobierno de Nicaragua "socialista cristiano“ con líderes que lucharon contra la dictadura somocista, terminara siendo igual o peor que esa dictadura contra la cual lucharon. Habrá que recordarles a estos "camaradas" que no es la primera vez que esto sucede, que casi todas las revoluciones han terminado traicionando sus propios principios cuando una elite se entrona en el poder traicionando al pueblo por el cual lucharon; la revolución rusa fue uno de esos primeros casos (despuès de la francesa), la cual terminó siendo una sangrienta dictadura bajo el stalinismo. Al respecto aquí unas notas: "Durante el período de 1929 a 1953, dieciocho millones de personas pasaron por los campamentos de trabajos forzados del comunismo de la Unión Soviètica.  La hambruna articialmente provocada en 1932-33 mató siete millones de personas. Cerca de un millón fueron ejecutadas durante el régimen del Gran terror de Stalin en 1937-38.  En total el número de personas muertas en tiempos de paz como resultado de acciones de las autoridades comunistas, es estimado en veinte millones.  Según Vyacheslav Nikonov, científico político, " los rusos  no están interesados en el pasado. Cualquier intento de escavar el pasado provoca sólo enojo. Esta actitud tiene sus riesgos. El comunismo ruso se construyó sobre los instintos autoritarios de una populación historicamente esclavizada (del feudalismo al comunismo). Dejar sin examinar estos instintos es una amenaza para el futuro de Rusia."


  La situación de  Rusia tiene algo de parecido  a la de Alemania después de la segunda guerra mundial. El filósofo alemán Karl Jasper en ese tiempo escribió: "Todos nosotros hemos perdido algo así como el suelo debajo de nuestros pies. Sólo una religión trascendente o una fe filosófica puede mantenerse por sí misma a través de todos estos desastres. Somos deficientes en hablar y escuchar el uno al otro.  Carecemos de movilidad, criticismo y autocriticismo. Nos inclinamos al adoctrinamiento.  Lo que hace esto peor es que mucha gente no quiere pensar. Ellos quieren solamente consignas y obediencia. Ellos no hacen preguntas y no dan respuestas, excepto por repetir frases gastadas."
   
  Despuès de derrocar a Somoza en 1979 y pasada los primeros años de euforia, el sandinismo se impuso por un tiempo sobre una sociedad enraizada en algo así como en Rusia, en un culto medieval al señor feudal, en “el mesianismo”, en la idea del líder salvador, en la megalomanía, y en toda una serie de vicios que florecieron en el somocismo; èstas actitudes no se erradicaron mientras se trataba de crear una nueva Nicaragua, despuès de la derrota de la dictadura de Somoza, al contrario estas actitudes poco a poco fueron alimentando el feto de la actual dictadura Ortega-Murillo, (la cual aún cuando no estaba en el poder mandaba desde abajo despuès de perder el gobierno en 1990 frente a Violeta Chamorro) a un costo muy elevado en vidas de jóvenes caídos en el servicio militar obligatorio impuesto por el sandinismo en los años de 1980’s.  

  Lo que se hizo en los 10 años del sandinismo en el poder en los años 80's, fue algo así como un sincretismo político: desaparecieron los viejos nombres de somocistas corruptos y florecieron los nombres de líderes o de guerrilleros oportunistas que escalaron el poder despuès de 1979, los cuales desplazaron a muchos que aún habiendo luchado fueron quedando marginados.  A esos líderes mesiánicos había que adular en las plazas atestadas de fanáticos y rendir pleitesía como se había hecho en el somocismo. Al caer el sandinismo en las elecciones de 1990, igual que el comunismo ruso en ese mismo año (a diferencia de los alemanes despuès de la segunda Guerra mundial, los cuales enjuiciaron a los fascitas como criminales de Guerra), los crímenes perpetrados por autoridades sandinistas no fueron llevados a la justicia, porque el orteguismo siguió gobernando desde abajo, recuèrdese la denuncia de los asesinatos a misquitos, el servicio militar forzado que costó miles de vidas de jóvenes, las ejecuciones de enemigos políticos, el robo descarado de bienes del estado de parte de altos sandinistas al cual se llamó La piñata, la participación en el narcotráfico de líderes “carismaticos”, a los cuales a pesar de sus crímenes no se les enjuicia sino que se les erigen monumentos como hèroes ni más ni menos como sucedió en Rusia con Stalin. Y en esa impunidad germinó la misma corrupción igual o peor que la del somocismo que dió vida a la actual dictadura Ortega-Murillo.
   
  Al igual que los rusos despuès de la caída del comunismo, que no desean tocar ese pasado incómodo, muchos nicaragüenses igualmente callaron por un tiempo a excepción de los activistas de siempre, pero a pesar de ello, como efecto de acción y reacción la denuncia ante la galopante corrupción y la represión de la nueva dictadura orteguista explotó masivamente, por la insurrección pacífica  de la nueva generación de  estudiantes universitarios que surgió como una chispa de resistencia, esperanza de lucha por una nueva Nicaragua; esta lucha ya acumula hasta la fecha desde su inicio el 19 de Abril del presente año 2018, más de 360 nicaragüenses asesinados por protestar contra la dictadura Ortega-murillo.

Otto Aguilar
11 de Junio de 2018


Tuesday, June 5, 2018

Aquel Junio de 1979 en Masaya.


  Desde lo alto del cerro en el fortín del Coyotepe de Masaya  algunos guardias resistían incrédulos  de que el final de la sangrienta insurrección contra la dictadura llegaba a su fin.  El dictador Somoza y su elite habían huido del país, mientras algunos guardias como los que permanecían en el Coyotepe cubrían sin tener otra opción, la huida de la elite somocista. La vista de la ciudad de Masaya  desde esa privilegiada posición en el cerro seguramente les había dotado a ese reducto  somocista, de la vaga esperanza de resistir.  La ubicación  estratégica les daba ventajas sobre la posición de los insurrectos que desde hacía más de un mes habían tomado la ciudad de Masaya.  
    
  Después de que miles de combatientes y colaboradores, muchos heridos, habían logrado salir de Managua para llegar a Masaya caminando toda la noche los 25 kms. que separaba a las dos ciudades, en búsqueda de recobrar fuerzas y armamento  para continuar la lucha armada contra la dictadura, los guardias continuaron lanzando morteros desde lo alto y realizando ataques e incursiones suicidas en las faldas del cerro.  
    
  Rigoberto era uno más de los combatientes de Managua que habían llegado en ese repliegue a Masaya.  Había sobrevivido a los combates en los barrios orientales de la capital y despuès sobrevivido al bombardeo somocista a la columna del repliegue en el sector de Piedra quemada. En su diario narra algo de esos momentos:

  “Despuès de recorrer 25 kilómetros habíamos llegado al sector de Piedra quemada, ya cerca de nuestro destino a Masaya. Con las primeras luces del amanecer apareció el push and pull o el avión llamado Dundo vomitando rockets o bombas, haciendo blanco en el grueso de la columna del repliege.  Las ametralladoras en la vanguradia de nuestra columna trataron de repeler el ataque aereo.  Los que no llevábamos armas de largo alcance, no teníamos más alternativa que tirarnos al suelo, pues èramos un blanco fácil a la luz del día, en un campo abierto.  Pegado al suelo queriendo que la tierra me tragase, sólo veía cuando el rocket impactaba muy de cerca, con aquel aterrorizante estruendo, y despuès de que el polvasal y humo desaparecía veía chamuscados los despojos de los infortunados que habían sido impactados.  Una lluvia empezó a caer como llorando el cielo por aquella masacre y fuè así que logramos avanzar.  Entre el grupo que avanzábamos rezagados iba Amada Pineda, la campesina que había denunciado a la guardia somocista por la múltiple violación que fuè victima, tambièn en el grupo iba Roger Cabezas alias Aniceto.  Mientras corríamos aprovechando que la lluvia detenía el actuar mortal del avión que lanzaba sus rockets, nos topamos con cadáveres y al detenernos  para reconocerlos y buscar como sepultarles, me impactaron dos muchachos que parecían estar vivos, con sus ojos abiertos  como inquiriendo al cielo.  Enterramos a algunos a la sombra de un árbol, dejando una seña para identificar el lugar.”

  Rigoberto al releer ese su diario se traslada a esos día en Masaya, a Monimbó donde conoció a un pueblo con una historia de lucha contra la dictadura. En esos días previos al triunfo sobre la dictadura somocista, Rigoberto vivió el asedio de ese remanente de guardias del Coyotepe, a los cuales escapó de sus balas en dos ocasiones, la primera cuando bajo intermitente lluvia, cansado despuès de varias noches desvelado, se había quedado dormido en la línea de contención en las faldas del cerro, allí fue encontrado por su responsable el cual después de fuerte reprimenda le hizo volver a la vida al darle un trago de Old parr; la otra ocasión de la cual salió ileso fue después de un enfrentamiento con esos guardias por el sector de la empresa La Inca donde sobrevive de  milagro cuando perdido junto con otros seis combatientes de Managua se toparon en la retaguardia con una tanqueta la cual iba seguida por guardias.  
   
 Aún después de transcurrido dècadas de dichos combates y lejos de su patria, Rigoberto se pregunta si todo aquello había sucedido; se pregunta dudando de su débil memoria o de la falsa memoria, (ese autoengaño inconsciente donde los sueños o deseos se confunden muchas veces con la realidad); seguro de lo acaecido  se repite a sí mismo - sí, eso sucedió! … y sucedió aún más de lo que subyace en su desmemoria, en esos rincones y laberintos donde refugiado del horror  de lo vivido, la memoria se resiste a recordar con ese mecanismo automático de defensa como si fuese anestesia para evitar el dolor, para así poder  cargar como un lesionado con si mismo.

  Como  un ermitaño desengañado de utopías, Rigoberto vive en una ciudad fría en el país del norte adonde emigró a pesar suyo.  Esos recuerdos a veces lo asaltan en sueños y lo despiertan, como si aún escuchara  la explosión de la granada M-79 y el grito del contra en la guerra no de 1979 sino en la guerra de los 80's, en lo alto de una colina en el combate de Makaralí, Jalapa, donde tras pinos se parapetaba:  - Hijueputa sos vos! - le gritó el contra - De èsta no te escapás!  - le dijo.  Tras la explosión, en esos breves segundos, aturdido y ensordecido,  segundos bastaban  para que el guardia lo rematara ahí mismo donde quedó doblado sobre su ametralladora averiada por los charneles que impactaron en ella y que posiblemente  evitaron penetraran en su pecho, logrando entrar solo uno de ellos en su hombro derecho quedando por breve momento inmovilizado, fue cuando entonces pensó era su final.  Quiso la suerte que uno de los soldados de su pelolotón llegara a rescatarle. También incrédulo a veces se  pregunta – por què las balas que caían con un sonido seco en la tierra muy cerca donde el se arrastraba en la retirada  no le impactaron?, y por què impactaron sin embargo al soldado que iba adelante  en su trayecto?, dejándole un profundo hueco en el hombro del cual manaba borbotones de sangre?, al cual le tocó cargar en hombros corriendo colina abajo.

  En una foto que un reportero de guerra le tomó esa tarde despuès  del combate, se le ve tímido, sonriendo,y  hoy que vuelve a ver esa foto en blanco y negro, ya viejo, despuès de años… lejos de esos días… lejos de aquel su país … se pregunta por què sonreía en esa foto?, que broma contaban para que a pesar del impacto de lo vivido en el combate de hacía poco,  le quedara aún esa leve sonrisa que el reportero de guerra  captó con su cámara?,… había en realidad sucedido aquello?, sí !, se se responde de nuevo  a si mismo - aquello sucedió.

Otto Aguilar
Párrafos de:  Aquel Junio de 1979 en Masaya.

Dibujo a lápiz/papel 

Friday, January 5, 2018

El talismán de Luna y el papalote.




  Eran los primeros meses del año 1983 y nuestro batallón de reserva había sido movilizado desde  Diciembre de 1982 a las montañas de Quilali y Wiwili . El batallón estaba conformado por estudiantes de secundaria, universitarios, empleados estatales y trabajadores, antes de que se creara la ley del servicio militar obligatorio. Eramos un grupo heterogéneo de combatientes que enfrentarían a los grupos contrarrevolucionarios en las montañas del norte de Nicaragua. Algunos reservistas con experiencia de combate aún rumiaban secuelas sicológicas y físicas de la guerra final contra la dictadura de Somoza, mientras para otros aquella aventura sería bautismo de guerra, coqueteo con la muerte de la que quizás no se saldría vivo. A todos los soldados les embargaba ese espíritu de defender la recién estrenada utopía revolucionaria, la cual devoraría a muchos de ellos.

  En aquellos días, cuando aún no habíamos entrado en combate con los grupos contrarrevolucionarios, el pelotón de exploradores acampábamos en la pista de aterrizaje de Wana, cerca del río Coco, el cual era testigo de viejos y cruentos combates desde tiempos del enfrentamiento de Sandino contra la invasión de Estados Unidos en los años de 1930's. Previo a los días álgidos del combate, habíamos compartido retazos de nuestras vidas: que quien nos esperaba de regreso en Managua, que ibamos a hacer al regresar, adonde iríamos a celebrar, que noticias había de la madre o la novia en la carta recién recibida junto con paquete de pinolillo, rosquillas, etc, etc.., mientras las canciones de Mercedes Sosa, Silvio Rodriguez, las de los Mejía Godoy y demás cantantes participantes en el Festival internacional de la nueva canción que se realizaba en Managua, sonaba en un radio pequeño, regalo enviado a uno de los reservistas por sus familiares desde California.

  Al otro lado del murmurante río Coco, por las noches empezaron a verse unas lucecitas que despertaban inquietud. Las noches, como cuentas de rosario hilvanadas a pelos del sol, torturaban con sombras de matorrales mecidos por el viento y con frío mordiendo hasta los tuétanos la convicción entre el deber y el temor. Arriba la luna flotando en el oscuro cielo era cual talismán al que a veces imaginábamos siendo contemplado a la vez por algún ser querido en las quietas noches de Managua.

  Al preludio calmo de la guerra, a ese relativo periodo de intimar, de conocerse, de acompañarse en la soledad de la posta, de compartir las cartas y secretos familiares, siguió la inevitable secuencia de sangrientos combates donde uno a uno o en grupos los reservistas iban cayendo; a uno de ellos, quizá le llamaban por su mismo viejo seudónimo de guerra o por otro apodo nuevo en el batallón: Pata biónica. A diferencia del resto de reservista con los que iba asignado en aquella misión, a èl no tuve tiempo de conocerle; le vi por primera vez cuando fue agregado a mi escuadra, la cual era parte del pelotón cuya misión era montar emboscada a las "Tareas de fuerza" de la contrarrevolución que ingresaban de Honduras a Nicaragua a travès del sector fronterizo de Las Pampas.

  A media noche habíamos partido de la UPE* La Unión, después de que recibiéramos la misión de parte de un capitán de montar la emboscada a unos cuantos kms. de dicha UPE; grave error de parte de este jefe el cual era parte de los mandos oficiales que habían llegado de Managua a reforzar nuestras tropas, ante el incremento de los combates de los alzados.

  Despuès de un par de horas en que avanzamos en completa oscuridad tocándonos las espaldas unos a otros para no extraviarnos, fuimos emboscados por los contras mientras avanzábamos en la parte baja entre montañas, lo cual les daba ventaja al dispararnos desde lo alto. Entre fogonazos enceguecedores y explosiones ensordecedoras aquello era un pandemónium, un infierno en donde no veíamos de donde llegaba la bala que nos liquidaba. Uno de los oficiales jefe de escuadra que me precedía, entrando en pánico disparaba sin control como muchos, lo cual es posible haya impactado a algunos de nuestra misma tropa. Cuando la contra se retiró empezamos a rescatar a los heridos y muertos y, al cargar junto con otro soldado a Nolasco, mis manos sintieron el calor de los borbotones de la sangre que emanaba de sus vísceras junto con sus excrementos.

  Fue al amanecer cuando preparábamos a los cadáveres que el papalote* llegaría a recoger, cuando le vi tendido en el suelo; lo habían encontrado todavía con el bastón chino, Rpg7 en posición de haberlo usado. Cuando amarrábamos su cadaver a un caballo, pude ver que tenía una prótesis de pierna. Luego supe que había estado en la guerrilla, quizás era permanente del ejèrcito; pero como era posible me preguntaba yo, que alguien con prótesis fuera asignado en aquella riesgosa misión?. Nunca supe su nombre, era chele como mi hermano Daniel, también muerto en aquella guerra fraticida cuyos detalles se desvanecen cada vez más con el tiempo. Igual que mi hermano una vez, quizás el soldado de la prótesis, iba sancionado en aquel nuestro batallón de reservistas?. En aquellos tiempos había ya batallones de oficiales sancionados, a pesar de haber sido combatientes que enfrentaron a la guardia en cruentos combates y sobrevivieron. No había tiempo ni recursos en aquellos tiempos para en lugar de sanciones atender a estos combatientes históricos aquejados de traumas de guerra?. O quizá el había pedido ser asignado como voluntario a las tropas que en aquellos tiempos nos enfrentábamos a muerte en las montañas?.

  Años despuès supe que el oficial del ejèrcito que nos había enviado a aquella suicida misión, se había suicidado. Una cosa son las convicciones, los principios que conlleva a una lucha de justicia social y otra cosa son las heridas físicas y sicológicas que esa lucha deja en los sobrevivientes. El oficial había sobrevivido a la lucha contra la dictadura de Somoza, pero adentro cargaba con el pandemónium de voces, de gritos, de explosiones, de muertes y quizás el perenne deseo de venganza, un infierno que se repetía como un disco rayado en su cerebro, un infierno del cual al final no sobrevivió. Estaba ese oficial y muchos como èl en condiciones de dirigir operaciones como las que ordenó aquella noche?.

  Esas eran las ituaciones en que luchábamos en aquellos terribles días, muchas veces bajo órdenes de jefes cuyas mentes inestables habían sufrido las consecuencias de una cruenta y prolongada guerra.

Otto Aguilar
Foto: Montollita - Managua 2014 

1- Papalote = helicóptero
2- UPE - Unidad de producción estatal.

Wednesday, August 16, 2017

La obra maestra del crimen sagrado.



   



   En esos corredores mohosos de  gruesas y altas paredes encopetadas con aleros donde anidaban palomas, se escuchaban sollozos, sonidos metálicos de cadenas arrastrándose y luego gritos e imploraciones cual ecos caracoleando en los oscuros corredores. El gorjeo de palomas eran murmuraciones de escandalosos secretos, crímenes, sollozos, gritos, historia cruel de almas en pena anidando y levitando en corredores y en los aleros. Esos  pasillos dantescos eran  habitados por sus holográficos espectros entre los cuales se entablaban discuciones, trifulcas repitièndose una y otra vez, en ese castillo de San Angelo, castillo construido como mausoleo para el emperador Adriano, el emperador amo y amante de Antinoo, su sensual efebo suicida.  

  A veces los gritos espantosos que se escuchan en los corredores escapaban de La doncella de hierro, un sarcófago con rostro de mujer que al cerrarse penetraba los largos clavos en la víctima allí alojada.  Entre ese tumulto de espectros los cuales habían permanecido varios años en cautiverio y torturas, pululaban evitándose: Marozia, anciana nonagenaria madre y querida de pontífices y un monje hereje iluminado por llamas de la hoguera el cual iba y venía de otros rincones del cosmos repitiendo su herètica filosofía de que el universo era un calidoscopio de mundos con sus propios habitantes iguales o diferentes a los de la Tierra y, tambièn entre esos espectros levitaban algunos famosos artistas acusados de cometer el pecado nefando.  A veces las murmuraciones de secretos se escuchaban como ecos de letanias en convento de monjas lesbianas y de monjes pedófilos repitièndolas con golpes en el pecho de Mea culpa o con latigazos en espaldas ensangrentadas.

  Un viejo pintor artrítico vestido muy s. XXI, pululaba en el corredor en búsqueda de seis modelos para su irrealizable obra maestra. Por ese corredor de almas en pena el pintor andaba trastabillando con ojos casi nublados de cataratas. Esforzando la pupila escudriñaba a un lado y a otro como buscando los susurros de demonios bromistas. Esas almas en pena, viejos reos del castillo escondidos en el corredor o en los aleros, de súbito le aparecian al pintor por el umbral de la puerta de uno de los calabozos para inmediatamente desaparecer en el largo corredor.  Los espectros aparecían ante su nublada visión como si èl mismo los bosquejara con tiza blanca sobre las paredes. De pronto atisbó iluminado por miles de candelas, la hierática figura de un pontífice el cual bamboleaba su cabeza hacia adelante y hacia atrás, el rostro mofletudo y libidinoso mostraba los ojos en blanco èxtasis, la testa iba coronada con una mitra de siete cuernos, a su lado en posición cuadrúpeda cual fiel mastín le acompañaba el efebo que dormía con èl y saciaba su lujuria sadomasoquista. El efebo sensual y de sólidos muslos parecía escapado de una de las pinturas del Caravaggio, otro artista que había ido a parar a los calabozos del castillo de Sant’Angelo del cual inexplicablemente logró escapar. El gigolo de 17 años al cual el pontífice había recogido de la calle, años despuès lo nombraría cardenal. Este sería el cardenal del Monte pintado por El Tiziano; ese cardenal del Monte tambièn pasaría algún tiempo en las ergástulas del castillo acusado de asesinato.

  Desprendièndose del alero donde colgaban haciendo piruetas, dos imposibles siameses ángeles  sin alas levitaban guiando al pontifice y su efebo. La aparición de los seis personajes se fue disfuminando, caracoleando en el tramado de tinta negra del corredor. Los seis personajes de la obra maestra impía, el crimen perfecto que por siglos se repite cual holográfico y cruel palimsesto en el castillo de Sant’Angelo.

Otto Aguilar
Berkeley - 17 de Agosto, 2017