Saturday, August 18, 2012

El fantasma de la estación del tren.

"El amor, cualquiera que sea  su naturaleza,
no puede nunca ser depravado,
excepto en los ojos del cínico" 
Mijail Kuzmin, "Wings"

  Las tinieblas no se disipaban aún en esa helada madrugada cuando decidí cambiar de itinerario en mi carrera matutina por la marina de Berkeley. Un simple cambio de dirección en nuestra rutina puede depararnos muchas sorpresas, al doblar la esquina de una calle el pasado nos puede atrapar en esa dimensión de los recuerdos que permanece allí al acecho, latente en lo recóndito de nuestra memoria.

   Aquella mañana cambiè por primera vez mi recorrido y, al pasar por la estación del tren llamó mi atención un fantasma cubierto de pie a cabeza con una sábana que por sucia parecía color cafè. El fantasma estaba sentado en una banca de metal color verde donde un farol le iluminaba cual candilejas de solitario teatro, bañándolo de una luz de tinte ocre dorado. Cuando decidí congelar aquel fantasma con mi camarita fotográfica iluminándolo con el flash, la escena cambió  en un instante. La estación en que me encontraba ahora era la estación del tren de la ciudad de Tula, la misma estación del pueblito del conde escritor León Tolstoy pero de la Rusia en los años 1980's, en una madrugada algodonosa y fría de mi reencuentro presuroso y clandestino con Ivan.  En esa estación, mis ojos escrutadores asomaban entre el gorro de piel que cubría hasta la mitad de mi frente y las altas solapas del abrigo. Ansiosas mis pupilas se movían nerviosas en todas  direcciones con la esperanza de que Ivan apareciera lo más pronto posible, antes que la milicia me cayera y detuviese al preguntar por mi confiscado pasaporte.

   En ese breve instante quedè levitando entre la estación vaporosa del tren de la ciudad de Tula y la estación del tren en aquella madrugada en Berkeley, impávido contemplando aquel fantasma embozado en su sucia sábana, insomne, herido de frío y de hambre, atrapado en aquella estación de su miserable vida.  El flash de mi cámara al fotografiarle hizo reaccionar al  fantasma quien somnoliento descubrió su rostro ante mi impertinencia, dejándome atónito al comprobar que tras aquellos harapos asomaba mi mismo rostro!, era yo mismo en aquella  estación del tren de la ciudad de Tula de los años ochentas.

    Para bièn o para mal, mis exploraciones nocturnas de esos años de becario en Moscú, me habían abierto el ropero de los trapos sucios de la Rusia comunista; de esas verdades sobre los crímenes, sobre las ejecuciones y los gulags que a mis oídos habían llegado sólo como murmullos peligrosos olorosos a vodka y a cebolla en las tabernas moscovitas, levitando entre nubes de humo de cigarrillos; murmullos que fluían al calor del vodka del casual  contertulio ruso que efusivo y curioso preguntaba - atkuda ti priejali?,  y al contestarles que yo era de Nicaragua ellos eufóricamente gritaban - brat, brat! -equivalente a hermano- y al instante sacaban la botella de vodka, zampándome un vaso completo del caliente elixir etílico que quemaba mi garganta y elevaba mi espíritu a esas dimensiones y alturas muy lejos de la rutinaria vida de estudiante.  En esa tabernas moscovitas el vodka me elevaba a esas alturas a las que no llegaba cuando niño en los aburridos rezos con la abuela en sacras iglesias. No tenía otra opción!, había que tomarse aquel vaso de elixir! - da kansá!, - hasta el final!. Ahí me quedaba aquel elixir palpitándome en las venas, luego había que morder una cebolla y olfatear un pedazo de pan negro o clavarle los incisivos a un pescado seco y, al rato quedaba levitando en esa lejana Nicaragua de mi niñez, en esa Managua torturada de terremotos, de guerras y dictadores. Entonces se me inundaban los ojos de recuerdos húmedos, tan lejanos en el tiempo y en el espacio.  Para no terminar vencido por el vodka, despuès de muchas levitaciones en tabernas, optè ante la pregunta de que país venía, por  contestar de que era de cualquier país menos de Nicaragua.

   Esos secretos peligrosos del estalinismo tambièn los escuchaba entre sábanas olorosas a sexo, en mis noches de encuentros fortuitos por los alrededores del teatro Bolshoi en Moscú.  Las vendas del momificado disfraz de revolucionario habían comenzado a soltarse, tambièn los hèroes de volátiles revoluciones, cayeron hechos añicos de sus nichos.

     Al transcurrir el tiempo aventurè más mi intrèpida sexualidad desafiando las leyes rusas e inclusives las de mi religión; por ello un día de la noche a la mañana en Moscú, despuès de mi primer gustazo hormonal me cayó el trancazo, es decir la milicia; así pasè a ser  parte de esa categoría de los disidentes que en otros tiempos, en el período de las purgas sovièticas, eran enviados a trabajos forzados o ejecutados en cualquier rincón oculto erejido por la "revolución gloriosa del bolchevismo", mientras a la familia del ejecutado se le mantenía por años con la esperanza de que un día el ser querido regresaría despuès de cumplir su "rehabilitación".  Pero claro, eran otros los tiempos y, sobre mi no pendía ni la carcel ni la deportación a Siberia a trabajos forzados en el gulag, sino por el carácter de mi "desviación" según los comunistas, propia sólo del mal del capitalismo, posiblemente se me deportaría de Rusia a mi país.

   Los parques de Moscú me brindaron de vez en cuando, el refugio que la tierra me ofrecía como una madre a un hijo pródigo; en esos parques la alfombra de verde grama estaba decorada con hojas amarillas y rojo burgundy del otoño; rojo oscuro como el rojo de la sangre que ardía en mis venas, rojo como la sangre de los disidentes rusos ejecutados en nombre del proletariado, tildados de traidores a la revolución rusa, rojo oscuro como la sangre del escritor ruso Isaak Babel, brotando del orificio de la bala estalinista en su cabeza genial de cuentista, que heredó tantas increibles historias del pueblo cosaco, tan increibles como su triste final despuès de asumir su falsa acusación de contrarrevolucionario, y no permitirle su último deseo de ordenar su diario o textos antes de morir, rojo oscuro burgundy como la sangre derramada en el gulag del poeta Kluiev, amante del poeta Serguei Esenin, quien se suicida desesperado, en el descontento y desengaño de la gran revolución de Lenin, rojo burgundy como el vino mezclado en mis noches moscovitas de locura y decepción, con el rojo oscuro de mi sangre palpitando en mi atribulado ser. Allí pernoctè escondido bajo arbustos en aquella alfombra de verde grama donde Ivan y yo nos calentamos una vez con ese elixir rojo y con la brasa de nuestros cuerpos sabiendo que nuestra separación era inminente.

   En mi desencanto de falsas utopías, en el alambique de mi memoria se habían arrugado las páginas leídas del libro "Que hacer de Lenin", y lo mandè a comer mierda tambièn, junto con todo sus acólitos.

   En mis cavilaciones afloraban las tormentosas e inquietantes dudas ¿era posible que todo lo yo que había llegado a saber ahora sobre las víctimas del estalinismo, de los millones de rusos que habían sido parte de la revolución rusa y, que a pesar de ello luego fueron ejecutados como disidentes, era tan sólo propaganda antisoviètica?.  Era posible que el comunismo al igual que el zarismo, enviara a morir  a trabajos forzados a la Siberia a tanto ruso desafecto al gobierno comunista?, ¿era posible que todos aquellos murmullos que anunciaba la perestroika en contra de la anquilosada "gloriosa revolución de octubre", fuera sólo pura propaganda anticomunista?. Por què de esto no se hablaba nada en la Nicaragua sandinista de los años 1980's?.  La feroz represión y censura misma de los soviets sobre el pueblo ruso, había creado esa imagen utópica del sistema comunista, que la propaganda promovía en el exterior.  Los líderes de nuevas revoluciones en otros países, despuès de la revolución rusa, tenían que vender tambièn esa imagen e implementar similares estrategias de represión para perpetuarse en el poder.  El poder, seduce, atrapa, hace cómplices pragmáticos, cínicos participantes del bacanal orgiástico.  En la orgía todo se vale, posees y sos poseído, la víctima y luego victimario es perfecto candidato sadomasoquista; la orgía del poder es adictiva y sin cura. Un nuevo  Poder desplaza al anterior con promesas insuperables; promesas que terminan siendo sólo eso: promesas, repitiendo así la misma historia con otros orgiásticos acólitos que escondieron sus garras mientras luchaban contra el anterior Poder.

  El regreso de Moscú a Nicaragua en 1985, contestó todas mis dudas. Al regresar a Nicaragua  el poder sandinista daba indicios de resquebrajarse, quedándole cinco años de vida.  En los mismos años en que el règimen soviètico empezaba a desplomarse con la Perestroika, yo cual abortado producto de la revolución rusa y nicaragüense, pululaba en las barriadas de Managua que ribeteaban como tumores malignos, tanto las residencias palacetes de los nuevos autócratas sandinistas de turno como las de sus nuevos socios: la vieja burguesía; los líderes sandinistas ya sólo eran jerarcas engordados con el mismo tocino de engorde de sus viejos enemigos burgueses.  Hoy mi roja y oscura sangre mezclada con el Burgundy se agolpa y palpita de nuevo en los surcos de mis venas, en las noches de nostalgia; noches cuando el elixir etílico pone a levitar a mi fantasma insomne, en búsqueda de una utópica pasión, recorriendo estaciónes de trenes en remotos pueblitos aledaños a Moscú.

Otto Aguilar
Berkeley  - 8/18/2012



Thursday, March 29, 2012

Crónicas de un remoto lugar en el cosmos.


"Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso".
Albert Camus


  En la primera dècada del s XXI de aquel planeta llamado tierra, la pugna entre sus habitantes llamados humanos, que por largo tiempo sostenían entre ellos, llegó a ser insoportable. Las injustas relaciones de trabajo que los poderosos llamaban empleo, imponían a la rutina diaria, un truculento equilibrio de algo asi nombrado como: la oferta y la demanda de un combustible conocido como petróleo; el alza y baja arbitrariamente del valor de este producto del planeta imponía la fluidez o inercia de ese moderno sistema de esclavismo. A capricho de los dueños de ese oro negro, se provocaban las crisis económicas que redundaban siempre en más ganancias para esos dueños del planeta. El viejo sistema económico se basaba en la explotación de esa sangre negra del planeta, que por millones de años corría en sus arterias y que los más ávaro, rapaces y pragmáticos extraían de esas recónditas entrañas. Combustible que había puesto en marcha el inicio de tiempos modernos, (según los habitantes de dicho planeta), haciendo ricos y amos a unos, y pobres y esclavos a otros.
Ese esclavismo imponía a los más desposeídos, o sea la mayoria, pagar por vivir en el mismo planeta donde habían nacido, pagar por respirar, pagar por comer, pagar por vivir y a la vez pagar tambièn al morir y podrirse lentamente, en las catacumbas o pequeños montículos donde los cadáveres eran depositados en el subsuelo, en lugares llamados cementerios; contribuyendo así con sus despojos, al abono de ese oro negro a los hijos de los hijos, de los hijos de los dueños por generaciones y generaciones del codiciado fluído. Esto era lo normal, esto era lo acostumbrado. Los intentos de querer cambiar ese orden impuesto, terminaban siempre en una mortandad de esos habitantes y siempre en lo mismo, favoreciendo y erigiendo a nuevos dueños que despuès de un tiempo terminaban parecièndose a los anteriores.

Las dos desvatadoras guerras mundiales del s. XX en la historia de dicho planeta, terminaron en repartición de botines geo-politicos; por supuesto todo previamente calculado, tanto en la venta de armamentos a ambas potencias o paises contricantes, como lo hicieron en otra època, la familia Rothchilds, sacando provecho de aquella guerra que un tal Napoleón había lanzado olimpicamente en su carrera de emperador en aquella Europa anquilosada. Y así consecutivamente los poderosos de ese planeta en el s. XX, herederos desde èpocas antíquisimas de otros poderosos, fueron convirtiendo paises en colonias de esclavos modernos sin grilletes, pero encadenados a las máquinas de trabajo como una pieza más de ellas. Los paises que pasaban a engrosar la lista de paises miserables, los llamaron paises del tercer mundo, al servicio de los más ricos llamados, paises del primer mundo; esto originaba una constante migración de los más desdichados tercermundistas a esos paises ricos, pululando la mayoria de las veces, en dichos paises, como extraterrestres en su propio planeta.

Las èlites del primer mundo, por orden divina según ellos, descendían de
castas privilegiadas, que se casaban entre las mismas familias o entre los mismos hijos de los monarcas de los otros imperios, para mantener el control sobre la plebe hambrienta, que pagaba siempre altos impuestos a esas coronas, hoy exhibidas en museos; coronas que destilan sangre, del color de los rubíes que ostentan. Esos habitantes poderosos, entrenados en el arte de usurpar y enriquecerse a costa de los más desvalidos del planeta, impusieron ese fèrreo poder desde aquellos viejos imperios, colonizando y saqueando las riquezas naturales de los paises dominados. Estos últimos siguen aún debatièndose en la angustia existencial del ser o no ser.

Esa profunda crisis de inicios del s XXI, fue el inicio del cambio a una era insospechada para la población desposeida; la cual estaba harta en su impotencia, despuès de fallidos intentos de revoluciones sangrientas, que tambièn habían creado al final otra nueva èlite que les esclalvizaría igualmente. Los desposeídos, incrèdulos de líderes o hèroes salvadores, se refugiaban muchas veces en iglesias y cultos nuevos que proliferaban tambièn a la caza de incautos y desesperados; víctimas como aquellos que en otras èpocas, pagaban bulas papales para asegurarse la ansiada paz, en algún pequeño rincón del cielo eterno. En ese incio de s. XXI, la crisis se extendió por todos los rincones del planeta, igual que lo había sido para todos esos paises miserables que siempre habían puesto la mayor cantidad de cadáveres, para el abono del oro negro, que fluía en las profundas arterias del planeta. La experiencia que el pasado sangriento de ese siglo les había dejado, refutaba sus nuevos fanatismos políticos y religiosos atizados por lideres mesiánicos. Este era un patrón de conducta repetido constantemente en un enfermizo retorno.

 Tambièn esos habitantes dotados en ese período de su evolución, de un escaso cinco porciento de su capacidad cognitiva, insistían testarudamente, en la creencia de que ellos como habitantes de ese planeta, eran los únicos que no sólo, habitaban ese planeta!, sino yendo mas allá en su prepotente ceguera y vanidad, ser las únicas criaturas pensantes que el creador, al cual oraban y pedían de todo, había podido crear en el infinito cosmos!. Tal ingenuidad que rayaba en la estupidez, era el producto de miles de años de manipulación, muy bien orquestada por los poderosos, que si sabían de la existencia de esos otros mundos y de sus habitantes, de esos llamados dioses que constantemente figuraban con otros nombre, en un mítico y popular abultado libro, muy pintoresco por cierto!. Esos dioses que figuran como origen de muchas religiones, tales como los bimanas voladores de la India milenaria, de hecho eran habitantes provenientes de lo más lejano de ese cielo, donde siempre, a los habitantes de ese planeta se les hizo creer, habitaba ese dios y su corte celestial de ángeles; ese dios de la religión de ese planeta, que tantos sacrificios humanos en todas las variantes inimaginables perpetraron sus sacerdotes. Esos seres tenidos como dioses, eran más antiquísimos que los que habitaban esa tumba viviente de sangre negra y explosiva. Seres antiquisimamente modernos en el devenir de la historia del cosmos, y en el ir y venir incluso a ese planeta de Sísifo, llamado tierra, donde el futuro, como inmensa piedra llevada hasta la cima, siempre volvia a rodar una y otra vez cuesta abajo, en su eterno e inefable retorno al pasado.

Saturday, March 24, 2012

La cuerda floja-rosario púrpura en tres actos.

NO SOLO DE PAN VIVE EL HOMBRE.

Es el s. XXI, un siglo sin tiempo, amnèsico, híbrido, un palimsesto de mentiras traspuestas una sobre otra hasta el cansancio, mentiras que pujan por mantenerse irrefutables. La torre de Babel desboronada una y otra vez, hoy es virtuosamente desenmascarada, y el que tenga ojos que vea y el que tenga oidos que escuche, y el que tenga sesos que saque sus conclusiones. Pura mentira nuestro origen y pura mentira nuestro destino entretejido de mitos que dieron origen a religiones, y de miserias que amamantaron dictadores. Buen negocio nos resultó ese mito llamado Jesús!, balbuceó el papa Leon X, en un opiparo banquete entre príncipes, atragantándose de "bocatto di cardinal"; igualmente buèn negocio resultó Marx y Lenin para los mesías sovièticos, chinos, vietnamitas, coreanos, cubanos, nicaraguenses, etc, etc.

Y como si nada ha pasado en esta sarta de siglos de reformas y contrareformas, dizque religiosas y laicas, en un borrón y cuenta nueva muchos en su amnesia y otros en su ignorancia, pretenden sentirse protegidos en alma y cuerpo, mistificando a histriónicos nuevos mesías del siglo XXI; mistificándolos así sea tanto en sus miserias  como en sus riquezas, y que se haga la voluntad de ellos!.

 Dios tiene buen peculio a travès de sus representantes en la tierra, quienes han apostado siempre al mejor postor de turno y en los mejores bancos, aunque ante sus ovejas condenen desde el púlpito la riqueza y el lujo; por ello mismo, que tiene de malo que los nuevos mesías de los pueblos tercermundistas tengan buen crèdito bancario, aunque abominen ante sus fanáticos del lujo y la riqueza de sus pares de la otra acera capitalista odiada por ellos?

En el lejano oriente una mujer acusada de adulterio es condenada a morir por apedramiento, su madre infructuosamente, hincada implora por ella a aquel mesías sordo que una vez salvó a la adultera; otra es ejecutada por degollamiento, acusada de brujerías. En Irán son ahorcados dos jóvenes homosexuales por haberse osado a practicar tan peligroso amor, mientras su presidente se reune con otros lidres en el Alba de un siglo del trasnochado socialismo cristiano, que erige nuevos nichos en rotondas para vírgenes que habrán de amanecer llorando sangre. En ese interín el fantasma de las revoluciones recorre el Oriente como ya lo ha hecho en Latinoamèrica, derribando de sus pedestales a vetustos mesías que orinan y cagan en inodoros de oro, para colocar a otros nuevos mesías miones y cagones en los mismos nichos-inodoros como parte del juego de un vil eterno retorno.

Los ayatolas alaban a Alá en una guerra santa, mientras el agonizante y camaleónico imperio gringo prepara como ofrendas de turno para ese dios de la guerra, a miles de jóvenes gringos o inmigrantes de cualquier latitud como carne de cañón; algunos de esos  imigrantes, escapando de la miseria de paises del  tercer mundo y de sus fracasadas revoluciones, buscaban su sueño americano, muchos de ellos lograron el sueño eterno, en tierras extrañas y lejanas.

El papa tembloroso Juan Pablo II no descansa en paz!, porque el Dante lo zampó de cabeza, y pataleando en un hoyo de los anillos de su infierno. Ese papa, cuya sotana escondió a tanto pederasta desde que la santa madre iglesia es la puta de Babilonia (y de eso mi hijo no hablaremos en mi visita papal, amèn!), viajó a Cuba, donde fuè recibido por un socialismo fracasado, según èl. Volando por los cielos en su avión papal (ya que lo divino no es para tanto!), este papa viajó con guardaespaldas (para protegerse de tanto amor!) y una corte de periodistas de a $ 5,000 por asiento, a Mèxico, cuyo gasto de recibimiento ya no se diga!,( costeado por ese pueblo creyente y hambriento), hubiera alimentado por muchos meses a ese su rebaño de ovejas; pero claro, no sólo de pan vive el hombre!, sino de toda palabra que sale de la boca de...cualquier mesías  de imperios, así como de cualquier mesía de fracasados socialismos, o como de la agónica y pedófila religión católica.

(Texto e imagen de Otto Aguilar)
Berkeley 3/24/2012

Friday, January 27, 2012

El laberinto de las almas.

"...las tinieblas son lienzos donde viven, 
saltando de mis ojos a millares, seres 
desaparecidos de miradas familiares..." 
Baudelaire
  
  Hay momentos en que de súbito te sacude el misterio de la existencia, invadièndote un èxtasis de ficción palpable, así como palpas la piel que te contiene y apresa. Son fugaces instantes, como habitando sueños, sueños que rebasan más allá de quien les sueñan... sueños donde asombrado, infructuosamente le pides a unos de sus sonámbulos habitantes, te pellizque como prueba táctil e irrefutable de que no habitas en tu sueño, o en sus sueños. En ese sueño hay rostros conocidos, que aguardan en vigilia tu regreso cada noche, despuès de que escapas de lo que crees es tu tu vida, cual trastabillante marioneta paraplèjica.

  Persistente el gusano del tiempo hace mucho que ha horadado en ese laberinto de recovecos, donde en tu niñez asustado del mundo te escondías. De esos antiguos corredores de casas de abuelos, hoy sólo quedan aposentos mohosos y desolados, con secretos murmurantes y sollozos callados. En las descascaradas paredes de esos abandonados aposentos tambièn contemplas nostálgico los garabatos y dibujos de minimalistas casas, árboles y soles de tu titubeante e incipiente inicio de niño artista, que la abuela promovía con halagos y mimos.

  En ese tu vetusto laberinto, un intermitente chisporroteo de luces de bengala estallan en la noche oscura del recuerdo, anunciando tu regreso; inicias a recorrer el laberinto, donde extrañado vas reconociendo los rostros de quienes llegan a tu reencuentro: - Rostros de seres desaparecidos de miradas familiares-, te murmura al oído una alucinada voz, con acento francès de escritor maldito.   Pero a vos como siempre!, por un oído te entraba y por otro te salía, así como ahora, a tu oído le llegaban aun ecos quejumbrosos de tu despedida de más allá; mientras aquí por el otro oído, te salía ese eco metamorfoseado en grito de niño recien parido.

  Perplejo te preguntas si es a vos a quien le dan ese recibimiento, o si eres tú el mismo que pulula en el laberinto de otro, que quizá todavía habita el mundo de trastabillantes marionetas de carne y hueso. Inquiriendo a esos seres desaparecidos de miradas familiares, las perennes preguntas sin respuestas  suscitan en vos sólo silencios... sólo evanescencias... sólo efluvios de lejanos mundos extinguièndose con el crepúsculo.

  Avanzas a tientas en el oscuro laberinto, tropezando a veces con bultos que al inclinarte y palparlos, un escalofrío recorre tu piel, cuando constatas que son pieles abandonadas por almas que se desnudaron ahí mismo amparadas en la oscuridad de ese corredor.

  La súbita silueta de un monje encapuchado y cabizbajo, sosteniendo un libro entre sus manos, ha detenido tus sonámbulos pasos; te emocionas creyendo que es aquel poeta, que ataviado de cartujo se recobra de alguna crisis de su dipsomanía en la isla de Mallorca.  Cauteloso te le acercas y compruebas que no es èl.  Al levantar su cabeza, las dos flamígeras pupilas de su compungido rostro reconocieron en breve instante a travès de las tuyas, destellos de rutinarios y soleados días del mundo del cual venías.  Intuyendo tus inquisiciones, el monje se dirije a vos dicièndote:

- Fueron ocho años encarcelado en las oscuras celdas del castillo de San Angelo!... ocho años recordando como era el mundo allá afuera... cada día y noche extrañando los rayos del sol... días confundièndose en una noche eterna, donde el recuerdo de mi vida pasada era el único aliciente ...  fue en ese encierro bajo torturas y soledad... abandonado de todos...  fue allí mismo cuando conocí la fortaleza de mi espíritu más que cuando estaba libre y fustigaba toda la sarta de mentiras que aún hoy muchos siguen ingenuamente creyendo... esas mentiras con las que la religión que yo profesaba antes de ser hereje, fue creada, mercadeada y bendecida por los sumos pontífices y sus cardenales... por los siglos de los siglos-. 

  El monje hablaba pausadamente, como recobrando aire, despuès de haber sido sometido a torturantes interrogatorios.  Y añadió - heme aquí, ahora hablándote de cosas ocurridas hace más de 400 años, como si el tiempo no hubiese transcurrido!;  despuès el monje se quitó su capucha, mostrándote su rostro, era el mismo rostro del "nolano", el del filósofo visionario que al escuchar su condena a morir en la hoguera,  respondió a los del santo oficio: - Temblais más vosotros, al proferir esta sentencia, que yo al recibirla!. (1)

  Mientras atento le escuchabas, su figura tornasol como iluminada por las llamas de una hoguera, se iba desvaneciendo a lo lejos del oscuro corredor y, sin querer perderle le seguiste.  Frustrado por haber perdido de vista al "al monje herètico", seguiste avanzando con la esperanza de encontrarle de nuevo, tenías tantas preguntas para èl sobre esos otros mundos, de los cuales el tanto había proclamado en sus arengas y cátedras en distinguidas universidades europeas antes de caer en desgracia.

  En uno de los recovecos del corredor, una puerta se abrió, curioso te detienes al ver salir de ella a un hombre de barba, de fruncido ceño, vistiendo levita, y avanzas a su encuentro.  Su penetrante mirada, delatan a quien ha visto de todo; sin dejar tiempo a ningún protocolo, alzando el brazo derecho como un experto agitador de insurrecciones callejeras, grita:

- Ni dios ni amo! (2) - al instante lo identificaste por su lema como una contraseña que les permitiese identificarse a ustedes dos, en las barricadas callejeras de la insurreción de la Comuna de París.  - Giordano, el "nolano", - dice, dirigièndote a vos-  con quien te acabas de encontrar, siempre tuvo la razón, siempre pensè como èl sostenía y, por lo cual sus mismos hermanos dominicos lo quemaron vivo, que hay infinitos mundos,  poblados por infinistos seres, iguales o diferentes a nosotros.  Siempre sostuve esto en "La eternidad a travès de los astros".  Igual que èl, tambièn yo fui encarcelado por conspirar contra la monarquía y su eterno aliado en el poder... la iglesia católica!; al mencionar esto, su rostro se tornó más furibundo!, - dicièndote: - esto apesta!. 
 
  De inmediato percibiste el olor nauseabundo a excrementos, que se escapaba de unas estancias con decoración y tapices renacentistas. El rojo púrpura de una cama con sábanas revueltas, indicaban que alguien acababa de levantarse, el cual desde el retrete, mientras dejaba escapar sonoras y fètidas flatulencias, gritaba: - quien anda ahi?.  Te detuviste en el umbral de la puerta, tapando tu nariz de aquel olor acre a excremento, que ni el incienso más fino que había puesto el asistente del sumo pontífice, podía aplacar. Una voz amanerada y chillona de falsete, te invitaba a pasar y esperar en la estancia pontificial,.  Desde el retrete, el pontífice te decía:

- Disculpame hijo, pero los bocatto de cardinale de la cena, no me han caído bien,.. y agregó: - Hijo mío, pero has de saber que lo que dice Jean Genet de mí, es falso. Según palabras que han llegado a mis oídos sordos, el maliciosamente dice: "que sentado tranquilamente sobre este mi orinal, es como me han fecundado los más altos pensamientos, los que luego dejaron un rastro de sangre y de fuego, de hielo y catástrofe en la Cristiandad!, - Crèeme, hijo mío, cuando mis tejidos se aflojan suavemente, implacable pero suavemente, cuando mis vísceras se abren, siento como una angèlica dulzura desciende sobre mí". 

  Apresurado te alejaste con náuseas, a causa de aquel fètido olor pegado a tus fosas nasales; mientras  desdibujándose intermitentemente, cual personaje rembranesco, hierático emerge del tramado de intensa tinta negra de la noche, el rostro de aquel divino cartujo de foto muy siglo XIX, en su retiro espiritual de Mallorca. Te le acercas cauteloso y tímido, despuès de saludarle, le preguntas, si sus miedos a la oscuridad aún le atormentaban. Con mirada torva te observa, pero no se extraña de tu atuendo futurista; despuès de una pausa haciendo caso omiso a tu impertinencia, empieza lentamente a alejarse y, sin dirigirte la palabra pasando a tu lado como si no existieses, se va recitando con voz aguardientosa:

" Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno... Por què el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre;
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
Insomnio! No podrè dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: a que hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
ha pasado un transeúnte
Ha dado el reloj trece horas... Si será ella!... (3)

  Y su voz, igual que su cartuja imagen se fuè desvaneciendo, hasta perderse en la trama de tinta negra de la eterna noche de tu corredor. A lo lejos logras escuchar que una puerta se cierra, despuès reinó el silencio que te empujó a seguir avanzando, sin saber de donde venías ni adonde ibas.
De pronto te detienes sobresaltado por unos gritos, te acercas más al punto donde crees se originaron; los gritos retumbaron en tus oídos cual rocambolesco eco, aquellas fatales palabras:

-Todo lo que es, ya ha sido infinitas veces y se repetirá otras infinitas veces más!.-
 La voz se escuchaba cada vez más cerca, vos seguiste escudriñando en medio de aquel oscuro corredor... y de nuevo escuchaste:  -Todo pasa, todo vuelve; la rueda del ser eternamente gira. Todo muere, todo vuelve a florecer: el año del ser fluye, por la eternidad... A cada instante comienza el ser: alrededor de cada aquí, el círculo gira allí. El centro está en todas partes. El sendero de la eternidad es turtuoso- . (4)

  Unos escasos destellos de luz escapados a travès de barrotes de ventanas, llamaron tu atención; en esa penumbra contemplaste a dos siluetas recortadas temblorosamente por la luz de un candil. Las dos siluetas como almas en pena o poseídas de arrebatos místicos, divagaban catatonicamente, repitiendo hasta el cansancio tèsis filosóficas.  Despuès de escucharle, la otra silueta acompañante, le espetó a su interlocutor:

  Yo no. Yo sè que todo es inefable rito 
en el que oficia un coro de arcángeles en vuelo,
y que la eternidad vive en sagrado celo,
en el que engendra el hombre y pare lo infinito...

Yo soy el mercader de una divina feria

en que el infinito es círculo sin centro
y el número la forma de lo que es materia. (5)

  Y repetía, con gestos colèricos como espantando con las manos demonios, que revoloteaban alrededor de su algodonosa testa:

- Yo no. Yo sè que todo es inefable rito... inefable rito... inefable rito... 

  Haciendo una brusca pausa, se apartó de la otra  silueta interlocutora y avanzó haciendo sonar unas cadenas que arrastraba con sus pasos, hasta perderse en el fondo de la oscura celda; y le escuchaste decir:

- Tiempo, donde estamos tú y yo, yo que vivo en tí y tú que no existes? (5)

  Al reconocer a aquellos seres trágicos en su eterno repetirse, sus palabras se clavaron en tu mente y, al compás de ellas continuaste tu incierto destino. En tu largo recorido por el oscuro corredor, no experimentabas cansancio, pero sí la sensación que aquel corredor no tenía fin; pasabas por ventanas o puertas semi alumbradas por candiles y a lo lejos divisabas más siluetas juntas o separadas, algunas se percataban de tí y se quedaban contemplándote indiferentes.

  En tu itinerario, a travès de aquel corredor, efluvios de tu pasado y tu presente fluían juntos como  Deja vu. Tu futuro coqueteaba con tu pasado pretendiendo ser tu presente, un presente de siluetas temblorosamente recortadas en la penumbra del laberinto, por un agonizante candil.

Otto Aguilar
Berkeley - Enero, 2012

Notas:
1- Giordano bruno
2- Auguste Blanqui
3- Ruben Darío
4-  Federico Nietzsche 

5-  Alfonso Cortès

 Imagen: San Francisco

Saturday, October 29, 2011

CAVAFIS EN ATENAS. 1932 - Luis Antonio de Villena


Es una foto. Triste, si son tristes las fotos…

Sin los lentes, un hombre mayor mira con vaga tristeza.

No parece lustrosa la chaqueta ni la bufanda cualquiera

entorno al cuello. Todo es viejo y gastado,

como la foto misma. Probablemente el viejo

o avejentado señor sabe que va a morir, que está

tocado, y clama: ¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?

La esencia del pasado está en la pulcritud del silencio.

Y él es ya sólo pasado, irreal materia que está en cada

uno, en ninguno y en todos.Palpa el aire ático

y la mano de piel olivácea está vacía…

¡Polvo de Píndaro y Cirene, polvo de los Lágidas o Alejandro!

Sólo está pensando: volveré a casa. Diré a Dimitri

que traiga a sus amigos algunas noches

y veré (agradecido, llorando sin ser visto) esa misma

belleza esplendente que me consumió y adoro. La festejaré

callado. Un óbolo o treinta piastras. No diré: No queda

nada. Después no somos nada. Huimos como el polvo

de las arenas libias. Todo florece para un dios desconocido.

Soy nada, fui nada y nada seré. Todo y nada para nadie.

Sí, ¿para qué habré venido? He repetido esa pregunta…

Me consuela la belleza de Calímaco y de Míisco.

Me consuelan los muchachos de los antros de estío.

Me consolaron el deseo y la luz. Pero ahora sólo

hay polvo del desierto. Somos nada y nada queda…

Desolado, se alza ante mi la Santa Sabiduría

y los mosaicos y el oro que soñé de niño…

Galileos o sin galileos ¿cuál fue nuestra culpa,

ofendidos, manchados, execrados del Tiempo?


 

Madrid, 28-Octubre-2011.
Poema de Luis Antonio de Villena
Foto tomada de : CAVAFI A Biography by Robert Liddell

Thursday, September 1, 2011

Antes y ahora.


“el eterno reloj de arena de la existencia,
será vuelto de nuevo y con èl tú, polvo del polvo…”
“… el río siempre refluye sobre sí mismo, y
os embarcáis en el mismo río, vosotros, que
tambièn sois los mismos…”
Federico Nietzsche

   “Antes y ahora“, una paradoja que nos reta a sacar conclusiones dialècticas, excluyentes?, como síntesis de evoluciones o involuciones?. Cada crisis social amerita su solución en el juego de las contradicciones. Lo injusto provocará su contraparte y en esa lucha de contrarios, uno de los dos al final prevalecerá, cual?., lo justo?… “Antes y ahora“, parece ser el lema de una lógica evolución en cualquier desarrollo social, una supuesta superación a algo mejor o superior? … no siempre?, claro!,  eso depende del curso que tomó la solución de ese mal, pensará alguno… o dependenderá desde el ángulo o de la cúspide desde donde se contemple. Siempre habrá una visión microscópica y otra macroscópica, depende desde donde veamos el problema o las paradojas.

   Considerando que el tiempo es una ilusión… tan real que en mis más de medio siglo de vivir girando junto con el planeta y al ritmo de sus caóticos acontecimientos, concluiríamos que me han hecho ser una persona más optimista de lo que fuí antes, en mi aventurera y romántica juventud?, ilusorio verdad?… quizás acertado sería decir: ni optimista ni pesimista, entonces què? . Y que opinaría mi supuesto hermano gemelo (el cual parecería fisicamente quizás 20 años más joven que yo), al regresar ahora al planeta, quizás unos treinta o más años despuès de gravitar en algún lugar del infinito espacio y, desde su punto ahistórico flotando en alguna nave haber contemplado sin inmutarse, los acontecimientos que yo su hermano gemelo viví en mi convulsionado país Nicaragua, y en nuestro peripatètico planeta?. Cabría en su mente, la idea de optimismo o pesimismo en cuanto a un futuro?, o simplemente en cuanto a la historia apreciada desde lejos, como tal?. Asumir el ser optimista o pesimista, tendría que ser el resultado de haberse involucrado en un proceso, en algún acontecimiento de los que han convulsionado nuestro planeta. Quizás èl sería como el extranjero que llega por primera vez a una ciudad, cuyo promisorio pasado comunista ya  muerto, parecía imperecedero, inmutable. El, como turista, sin inmutarse contemplaría tanto la estatua de Lenin, eregida  en la ciudad cercana a Moscú, Noginsky, inmediatamente despuès del fallecimiento del “indiscutible” lider, que desde su pedestal señala a la ciudad un futuro esplendoroso, (depositado en las manos del fèrreo estalinismo ) y, caminando un poco más en el otro extremo del parque, este mismo turista se encontraría con otro monumento, el de la zarina Catalina II, amante de la artes y tambièn de los guapos mozos. Quizás nuestro turista haya leído un poco sobre la lucha contra el zarismo, quizás sepa de algunas interpretaciones tanto anticomunistas como comunistas de la historia soviètica y, a partir de allí haya sacado su propia conclusión. Pero en ese mismo espacio que el recorre ahora, sus pasos de curioso turista pisarán las huellas, los pasos del ayer, tanto de los soldados bolcheviques en la lucha contra el zarismo, así como las huellas de desterrados excomunistas o de disidentes perseguidos a muerte por el estalinismo.

   "Ahora", un joven en Nicaragua, concluiría que en la lucha política que los jóvenes actualmente llevan contra lo que consideran injusto en el gobierno que les desgobierna, hay que protestar luchando a pesar de las represiones y, claro no cabe al respecto la menor duda!, no cabe más que luchar para buscar la solución de esta injusticia, y esta paradoja trae consigo su solución, quizás… quizás como yo creí en mi romántica juventud. Pero esa injusticia social no es ni la primera ni será la última en la triste historia de la política criolla
nicaragüense, la cual claro, para alguien que la haya vivido y la haya recorrido sin ojos de cómodo turista, no tendrá del todo una visión optimista en la solución de la crisis, lo que no significa no estar de acuerdo en lo justo y necesario de tal lucha.

   A sabiendas que el “ahora” que creemos, comienza plagado de promesas, lleva en su vientre el “antes” contra el cual luchamos, el “Antes y el ahora” siempre será nuestra referencia, nuestra tabla de valores entre los cuales fluctuaremos, a la hora de las soluciones de tantas paradojas!, de tantas contradicciones en nuestro caótico e irreconciliable mundo!… sabiendo que siempre seremos inevitablemente el polvo del polvo en el reloj de arena de Nietzsche dando vueltas eternamente.

Otto Aguilar- 1/sept/-2011

Friday, July 1, 2011

Carta a Daniel.

                                                                                                                
                                                                                                         
                                                                                               
Querido hermano:

  Daniel, hoy primero de Julio se cumplen 25 años de no vernos!,ya no conversamos, ya ni siquiera nos escribimos. Siempre para estas fechas releo tu carta que recibí en Moscú desde Managua, aquel septiembre de 1984 en la cual escribías:

“ Querido hermano, despuès que ya han transcurrido meses desde que te marchaste a la tierra de Lenin, aquí te recordamos siempre…  aquí todos te queremos. Fijate que se conmovió bastante Eduardo cuando nosotros te dejamos la maleta al lugar donde te reconcentraban y que pronto partirías para allá, lo mismo Jorge,  mi madre y yo. En la U.M. me llegaron a dejar por parte del batallón 5010, un certificado que dice asi:

"Ejercito Popular Sandinista
Batallon 5010 - Heroes y mártires de Nueva Guinea
Se reconoce la participación del cro. Otto Aguilar Rojas
por su labor vanguardia en la lucha contra las bandas contrarrevolucionarias."


… te felicito mi gran hermano por todo eso…”

  No sabès Daniel, cuanto me gustaría hablar con vos!, pues esa única carta tuya que guardo desde hace 25 años, me deja con mucha curiosidad de saber como estás ahora, como piensas, que ha cambiado en vos desde entonces el caprichoso destino, del cual somos simples marionetas paraplèjicas colgadas de esos hilos que nos halan en impredecibles derroteros. Te acordás cuando estando yo en mina Rosita con la cruzada de alfabetización lleguè hasta la base militar Luis Delgadillo de puerto Cabezas donde te encontrabas asignado?.   Esa noche conversamos tanto!, eran los inicios de una utopía de la cual los dos èramos cómplices, junto con toda la familia, una utopía que nos envolvía como nuevas verdes epidermis, una autopía envolvièndonos y ponièndonos a levitar como el humo de tu cigarrillo, que intermitente ponía pausas a aquel íntimo intercambio de experiencias y consejos. Los dos caminábamos sobre la misma cuerda floja y tensa de aquellos álgidos años de Guerra de los 80’s. Tu cigarrillo ponía pausa a la perorata de los dos, había tanto de que hablar!, había tanto entusiasmo y tanta incertidumbre en nuestra vidas entonces!. De esa conversación recuerdo que vos insistías en que tu timidez te hacía pasar difíciles momentos, cuando tenías que mostrar un carácter enèrgico como jefe en la unidad asignada, y yo conocièndote como eras, igual a mí de tímido, te aconsejaba que recordaras los momentos dificiles que pasamos juntos en la guerra de insurrección allá en las calles de nuestro barrio de las Amèricas y que a pesar de ello estábamos allí todavía vivos. Te decía que si habíamos pasado lo peor, que era enfrentarnos casi sin armas a la guardia, entonces podíamos ahora enfrentar esos momentos y otros más, como retos que nuestros destinos nos habían impuesto. Yo ingenuo eso pensaba, pensaba que lo peor había pasado, pues como intuir todo lo peor que nos deparaba los años por venir?.

   Pero el destino ahora de nuevo nos ha lanzado a cada uno por diferentes mundos, y ahora ya perdimos todo contacto, donde estarás mi hermano?, te he buscado, algunas personas me han dicho que te han visto en Nicaragua, pero nadie me da ninguna pista de vos. He tratado de buscar a tu última novia, dicen que ella tuvo un hijo tuyo, es cierto?, sería de mucha alegría para todos nosotros en especial para nuestra madre que siempre te recuerda y espera algun día volver a verte. Daniel, como es possible que ya pasaron 25 años? , y no sepamos que es de vos?

  Se que somos pasajeros en esta vida, pero es dificil aceptarlo, no?; todo lo va devorando el tiempo inevitablemente. Que fugaz fuè todo aquello Daniel!, que fugaces somos los seres humanos!, e ilusos sintièndonos eternos y poderosos, cuando ostentamos irrisorios y futiles cargos. Nos olvidamos de lo pasajero de cualquier poder, de cualquier riqueza, de lo fugaz de la existencia. Nos falta recordar, que cada uno de nosotros sólo somos un microsegundo, en el tiempo transcurrido desde el primer humano haciendo historia en nuestro planeta.

   Cuántas cosas nos pasaron a vos y a mí, en todo este tiempo, en un cuarto de siglo?. En esos 25 años la revolución Sandinista se murió. Tambièn el fèrreo y cruel socialismo ruso sucumbió, a escasos cuatro años despuès de mi salida de Moscú; y con ese desplome se vinieron abajo muchos muros que dividían, separaban a muchos seres queridos, como el muro de Berlín. Hoy podemos acceder a la desclasificación de la información de los crímenes cometidos por esas utopías. Todavía me resulta pasmoso el haber estado en esa tierra rusa y, en esos días haber sido ignorante de todos esas víctimas del stalinismo. Sólo al haber caído yo tambièn al nivel del proscrito, del expulsado, del lacra para cualquier oficialismo, me dí cuenta de la falsedad de todo aquel idilio tanto en Rusia como en nuestro sufrido país Nicaragua. Pero haber abierto los ojos allá en Moscú, me permitió tambièn abrir los ojos para lo que se llevaba a cabo en nuestro propio país Nicaragua, a ese engaño, a ese fingimiento de ideales que quedaron enterrados con los hèroes de antaño. Se que en este punto nosotros discrepamos, cuando nuestras conversaciones con el correr de los dificiles años 80s, se alejaron de aquella conversación que hermanablemente sostuvimos en Puerto Cabezas.

   Hoy, acumulados los años, veo y repaso una y otra vez, viejas fotos que congelaron esos momentos de nuestra fugaz existencia, de años de inocencia, de tímidos rostros, de juveniles ímpetus y ánsias de aventuras, lanzándonos a explorar y vivir el impredecible mundo, aún que con ello peligrara nuestra vida misma, en los precisos años en que comenzábamos a vivir. Releyendo viejas cartas relamidas por el tiempo, hojas de mis diarios y del tuyo que abandonaste conmigo, logro recordar momentos vividos que a veces me parecen producto de la imaginación, y me sumerjo en esos días preguntándome, como se fueron?, como es que estoy todavía aquí habiendo vivido todo eso?, por què no sucumbí como tantos?.

   Te confieso que a veces me sentía culpable de ser sobreviviente de esas difíciles pruebas, de los riesgos de mi aventurera e idealística juventud, pues ya ves cuantos jóvenes sucumbieron. Ellos se merecían más que yo, ellos deberían de estar hoy recordando como lo hago yo ahora, todos esos años de apasionada juventud, estar a la par de sus nietos y hablarles de aquellos tiempos que ahora parecen míticos o puro cuento de borracho. Ellos más que nadie se merecían a pesar de los desengaños, gozar del placer de hollar con sus cansados pies de viejos, este bello planeta y respirar el olor del salitre en una costa lejana, de cualquier país, quizás lejos del que les vió nacer.

   Pero la vida impredecible que nos llevó  por derroteros insospechados, está aquí sin más remedio que vivirla, sabiendo que otros que estuvieron a nuestro lado no nos acompañan más en este incansable y peripatètico girar del mundo. Nuestra fugaz existencia es devorada por microsegundos, quizás esos seres imperturbables y devorados ya por el tiempo, a nuestro lado deambulan, en esa otra dimensión paralela, en la cual un día tambièn nosotros imperturbables devorados por el tiempo, les acompañaremos. Quienes te acompañan ahora Daniel, allí donde andás?. Donde estès, siempre te recuerdo hermano mío.

Abrazos y besos de nuestra madre y tus hermanos.
 

Tu hermano que no te olvida
Otto 
Berkeley, 7/1/2011

Foto de mi hermano Daniel Aguilar caído en 1986, tomada por Arturo Chow.